Viaje a la Costa Oeste de USA (VIII): Las Vegas – Death Valley – Lone Pine

21.2.2015

La noche en Las Vegas fue para olvidar. El Best Western Plus Casino Royale nada tenía que ver con el Platinum Spa en el que habíamos dormido cinco días antes: ruidoso, caótico, sucio, falto de equipamientos, personal antipático… Con este percal, mis ganas de huir de la ciudad eran infinitas y únicamente hicimos una brevísima parada en el famoso cartel de bienvenida a la ciudad, ubicado en el extremo sur de Las Vegas Blvd.

Welcome to Fabulous Las Vegas

Welcome to Fabulous Las Vegas

Tardé un buen rato en reponerme del mal humor que me ocasionó Las Vegas. Sabía de antemano que no iba a ser mi visita preferida, pero tenía la impresión de que al menos me iba a divertir en ella. Impresión equivocada. Supongo que el cansancio con el que llegamos las dos veces que la visitamos no ayudó, pero…

El plan del día tenía un único protagonista: Death Valley. Un destino en el que tenía depositadas muchas, muchas, muchas esperanzas.

Entramos por el este y nuestra primera parada fue en Dante’s View, un mirador panorámico del valle situado a 1.669 metros de altura. Aunque hay que desviarse bastante de la carretera principal para llegar a él, es una visita imprescindible, ya que las vistas son realmente espectaculares. Como nota freak, en este punto se rodó la escena del episodio IV de Star Wars en la que se ve una panorámica de Mos Eisley.

Dante's View, Death Valley

Dante’s View, Death Valley

Descendimos rumbo al valle y retomamos su carretera principal. Pasamos de largo Zabriskie Point, ya que su mirador se encontraba en fase de remodelación y estaba prohibida la parada en cualquier punto cercano de la carretera, y nos dirigimos directamente al Devil’s Golf Course, un siniestro desierto de afiladas rocas de sal cristalizada. La extensión de este mar de rocas me impresionó. No pude evitar la tentación de probar varias puntas de sal y, quizás fue sugestión, noté como si me hubiera subido la tensión.

IMG_2839

Devil’s Golf Course, Death Valley

IMG_2852

Devil’s Golf Course, Death Valley

IMG_2849

Devil’s Golf Course, Death Valley

IMG_2834

Devil’s Golf Course, Death Valley

A continuación nos dirigimos a la Badwater Basin, el punto más deprimido de Norteamérica, situado a 86 metros por debajo del nivel del mar. La evaporación de un antiguo lago salado dio lugar a esta amplia extensión de sal que parece una pista de hielo en medio del desierto. Me impactó bastante el contraste entre la Badwater Basin, a -86 metros, y Dante’s View, a 1.669, cuyas laderas nacen justo al lado de la antigua laguna.

IMG_2867

Badwater Basin, Death Valley

IMG_2875

Badwater Basin, Death Valley

IMG_2877

Dante’s View desde Badwater Basin, Death Valley

Antes de comer hicimos una corta excursión hasta el Natural Bridge, un puente natural situado en un angosto cañón. Aunque en teoría había una milla de camino desde el aparcamiento, a nosotros nos dio la impresión de que hubo mucha menos distancia.

IMG_2886

Natural Bridge, Death Valley

IMG_2889

Natural Bridge, Death Valley

IMG_2893

Natural Bridge, Death Valley

Hacía un calor insufrible, rozando los 30 grados, y un sol abrasador. No exagero cuando digo que bebimos más agua que los dos días anteriores juntos. Era tal el calor y tan escasas las sombras que para comer decidimos refugiarnos en el coche con el aire acondicionado a tope.

Después de comer recorrimos la Artist’s Drive, una carretera escénica bastante entretenida que recorre la base de unas montañas multicolor. La carretera es de sentido único (de sur a norte) y por este motivo se recomienda tomarla volviendo de la Badwater Basin.

IMG_2905

Artist’s Drive, Death Valley

IMG_2900

Artist’s Drive, Death Valley

IMG_2915

Artist’s Drive, Death Valley

Aunque el día me estaba gustando mucho, tenía la sensación de que mi vulnerabilidad para sorprenderme e impresionarme había disminuido a lo largo del viaje. Esta vulnerabilidad la recuperé de sopetón al llegar a la Artist’s Palette, una ladera llena de colorido que se asemeja a la paleta de un pintor. Su colorido se debe al depósito de minerales y cenizas debido a erupciones volcánicas repetidas de hace más de cinco millones de años. Esta visita fue para mí la mejor parada del día, aunque en mi opinión es la que menos refleja la inhóspita esencia de Death Valley.

IMG_2908

Artist’s Palette, Death Valley

IMG_2921

Artist’s Palette, Death Valley

IMG_2927

Artist’s Palette, Death Valley

Aunque ya estábamos la mar de satisfechos de nuestra visita de Death Valley, aún sacamos tiempo y fuerzas para una nueva excursión: Golden Canyon. Se trata de otra breve caminata por un cañón que conduce hasta la Red Cathedral. A pesar de ser una de las excursiones más populares del valle, a mí me supo a poco, quizás porque por la hora elegimos su versión corta y no la circular completa.

IMG_2940

Red Cathedral, Death Valley

IMG_2942

Golden Canyon, Death Valley

IMG_2944

Golden Canyon, Death Valley

No era demasiado tarde, pero aún teníamos un largo camino hasta Lone Pine, así que decidimos dar por finalizada la visita. El día entre el calor y las caminatas había sido agotador y no teníamos fuerzas para más. De camino, vimos dunas enormes, subimos y bajamos 1.000 metros varias veces y atravesamos otra concentración importante de Joshua Trees. Intentamos localizar el del mítico disco de U2, que murió hace varios años y del cual sólo quedan algunos restos de su tronco, pero no teníamos las coordenadas exactas y fue una misión imposible.

IMG_2945

Death Valley

IMG_2946

Mesquite Flat Sand Dunes, Death Valley

IMG_2952

Mesquite Flat Sand Dunes, Death Valley

IMG_2949

Stovepipe Wells, Death Valley

Lone Pine, último pueblo del genuino oeste en el que dormimos, nos encantó. En adelante, no habría más desiertos en nuestro viaje. No pudimos reprimir ciertos caprichos para despedirnos de los paisajes desérticos. Primero, cenar en el Tótem, donde nos dimos un festín de carne a base de rib eye steak y costillas de cerdo. Y después, una cervecita americana y una partida de ping-pong entre borrachos en el Jake’s Saloon, el bar de moda del lugar, muy auténtico y recomendable.

Este fue el último día glorioso de una racha mágica que habíamos empezado cinco días atrás. Ruta 66, Grand Canyon, Monument Valley, Antelope Canyon, Bryce Canyon y Death Valley… uno detrás de otro, día tras día, durante la primera semana de un viaje. Insuperable.

Viaje a la Costa Oeste de USA (VII): Bryce Canyon – Zion National Park – Grafton – Las Vegas

20.2.2015

Madrugamos como ningún otro día para vivir el privilegio de ver la salida del sol desde el Sunrise Point. A pesar de que llegamos un poco apurados de tiempo y de que la época del año no era la más propicia para amaneceres espectaculares, valió mucho la pena. Bryce Canyon es, ante todo, un espectáculo de luz y de color y ver los primeros rayos del sol incidiendo sobre las chimeneas del anfiteatro me hizo sentir muy afortunado.

IMG_2549

Bryce Canyon, Sunrise Point

IMG_2574

Bryce Canyon, Sunrise Point

IMG_2575

Bryce Canyon, Sunrise Point

Bryce Canyon National Park tiene dos zonas muy diferenciadas. Una de ellas es el anfiteatro, del que ya empecé a hablar en la entrada anterior. Se caracteriza por las formaciones geológicas en forma de chimeneas de hada o hoodoos. El anfiteatro es sin duda alguna la zona más bella y emblemática del parque y para contemplarlo existen cuatro miradores distribuidos al límite de sus acantilados: el Sunrise Point, recomendado para los amaneceres, el Sunset Point, recomendado para los anocheceres, el Inspiration Point, con una vista muy amplia del anfiteatro y que por experiencia propia recomiendo como primer mirador a visitar, y el Bryce Point, punto más elevado del parque (2.800 metros). Estos cuatro miradores se encuentran separados por escasas millas, siendo la visita de todos ellos más que factible en unas pocas horas. Otra opción para disfrutar del anfiteatro es realizar una excursión por él… pero ya hablaré de esto más adelante.

La otra zona de Bryce Canyon National Park no es tan espectacular pero si se dispone de unas 2 horas extra, sin contar con el tiempo necesario para el anfiteatro, yo la recomiendo. Se trata de una carretera panorámica de unas 20 millas que explora el sur del parque y que cuenta con diferentes miradores con vistas panorámicas de larga distancia, sobre todo. Lo más recomendable es dirigirse al mirador situado más al sur, el Rainbow Point, y a partir de él retroceder en sentido norte parando en los diferentes miradores, ya que de esta manera su acceso siempre queda a mano derecha.

Nosotros queríamos hacer un poco de todo. Los miradores del anfiteatro ya los habíamos visitado la tarde anterior, pero nos faltaba recorrer el resto de carretera y, en caso de que estuvieran practicables, recorrer algún sendero del anfiteatro. La mayoría de ellos están cerrados en invierno debido a la nieve, pero la suerte seguía de nuestra parte y, a excepción de un tramo especialmente angosto y sombrío, todos estaban abiertos.

Como no eran ni las 8 y, ese día sí, hacía muchísimo frío, decidimos recorrer la carretera en primer lugar y dejar para media mañana la excursión por el anfiteatro, cuando a priori la temperatura sería más cálida. Así pues, nos dirigimos hasta el Rainbow Point, el mirador más meridional, y a partir de él fuimos deteniéndonos en todos los demás.

Aunque de largo lo más interesante de Bryce Canyon National Park es el anfiteatro, este recorrido por los demás miradores es muy recomendable. Para los que vayan justos de tiempo, para mi gusto los que ofrecen mejores vistas son el ya mencionado Rainbow Point y el Natural Bridge, donde se encuentra un curioso puente natural.

IMG_2577

Rainbow Point

IMG_2578

Rainbow Point

IMG_2587

Black Birch Canyon

IMG_2591

Ponderosa Point

IMG_2595

Ponderosa Point

IMG_2596

Natural Bridge

Fuimos bastante rápido y a las 9 ya estábamos de vuelta en el anfiteatro para empezar la que para mí es la excursión más mágica que he hecho jamás. He hecho excursiones más épicas, más duras, más duraderas… pero la que hicimos esa mañana fue eso… mágica. No sé explicarlo, por mucho que lo intente no lo conseguiré. Sólo recuerdo haber estado cerca de 2 horas muy emocionado, con el corazón palpitando a más de cien pulsaciones por minutos y, sobre todo, tremendamente feliz. La felicidad existe y se encuentra en Bryce Canyon.

La excursión que hicimos combinó dos senderos diferentes: Queens Garden Trail y Navajo Loop Trail. Se recomienda combinarlos en sentido horario, es decir, iniciar el Queens Garden en el Sunrise Point y al finalizarlo en la Hoodoo Queen enlazar el Navajo Loop hasta el Sunset Point, en el que se encuentra el Thor’s Hammer, el hoodoo más emblemático, y desde el que un breve paseo al borde del anfiteatro lleva nuevamente hasta el Sunrise Point. Como ya he dicho anteriormente, suelen estar cerrados en invierno debido a la nieve, así que según la época en que se viaje habrá que verificar antes en qué estado se encuentran.

Cualquier esfuerzo por describir el recorrido es inútil, no hay palabras que describan con justicia la magia de este lugar. Hay una sorpresa en cada paso, un suspiro en cada nueva panorámica… Fue como recorrer un decorado de fantasía. La palabra más repetida durante la excursión fue Bufff… Con eso lo digo todo.

IMG_2603

Bryce Canyon, Queens Garden Trail

IMG_2604

Bryce Canyon, Queens Garden Trail

IMG_2605

Bryce Canyon, Queens Garden Trail

IMG_2606

Bryce Canyon, Queens Garden Trail

IMG_2611

Bryce Canyon, Queens Garden Trail

IMG_2615

Bryce Canyon, Queens Garden Trail

IMG_2626

Bryce Canyon, Queens Garden Trail

IMG_2635

Bryce Canyon, Hoodoo Queen

IMG_2636

Bryce Canyon, Hoodoo Queen

IMG_2638

Bryce Canyon, Navajo Loop Trail

IMG_2649

Bryce Canyon, Navajo Loop Trail

IMG_2653

Bryce Canyon, Two Bridges

IMG_2658

Bryce Canyon, Navajo Loop Trail

IMG_2671

Bryce Canyon, Thor’s Hammer

IMG_2672

Bryce Canyon, Thor’s Hammer

IMG_2683

Bryce Canyon

IMG_2685

Bryce Canyon

IMG_2686

Bryce Canyon

IMG_2688

Bryce Canyon

En menos de 2 horas ya estábamos de nuevo en el Sunrise Point, con la sensación de haber vivido una experiencia memorable en el lugar más hermoso que he visitado jamás. Y este blog da fe de que he visitado muchos y de todos los colores… Fueron las 2 horas más felices del viaje. En lo primero que pienso al recordar la West Coast es ese paseo matutino entre los hoodoos de Bryce Canyon.

Costó mucho despedirse de ese lugar. Cuando ya había abandonado el anfiteatro para ir al coche, retrocedí hasta tres veces para disfrutar unos últimos segundos de esas maravillosas vistas. Pero la vida es dura y no se puede vivir eternamente en Bryce Canyon, así que tocaba conducir de nuevo rumbo a Zion National Park.

Zion me gustó bastante, pero creo que no era un lugar propicio para una visita rápida como la que hicimos nosotros. Recorrimos simplemente la Highway 9 que lo atraviesa y su Scenic Drive, no teníamos tiempo para más, y me dio la sensación de que es un lugar para quedarse 2 ó 3 días, ya que lo mejor que posee no lo ofrece fácilmente, sino que hay explorarlo con excursiones a pie para las que no teníamos tiempo. Me gustó mucho la visita, pero me dejó ese regusto amargo de no haberlo visitado como se merece.

IMG_2696

Zion National Park

IMG_2709

Zion National Park

IMG_2710

Zion National Park

IMG_2712

Zion National Park

IMG_2722

Zion National Park

IMG_2725

Zion National Park

IMG_2740

Zion National Park

IMG_2741

Zion National Park

IMG_2749

Zion National Park

Cerca de Zion se encuentra Grafton, el pueblo fantasma más visitado del Oeste Americano. Se hizo popular gracias a Dos hombres y un destino, para la que fue escenario de la pequeña ciudad en la que vivía Etta y en la que se rodó la mítica escena de la bicicleta mientras suena Raindrops Keep Fallin´ on My Head. Tiene apenas 5 ó 6 casas en pie, pero su visita vale mucho la pena, así como también la de su cementerio.

IMG_2780

Grafton

IMG_2766

Grafton

IMG_2770

Grafton

IMG_2778

Grafton

IMG_2755

Grafton

IMG_2767

Grafton

IMG_2781

Grafton

IMG_2784

Grafton

El día había cundido de lo lindo, pero no nos dio tiempo de visitar Valley of Fire tal y como teníamos previsto, a pesar de que al entrar en Nevada ganamos una hora de tiempo por el cambio horario.

Pasamos una nueva noche en Las Vegas y otra vez fue para mí una experiencia para olvidar, empezando por la llegada en coche en la que proliferaron los atascos y los camioneros agresivos. Teníamos la intención de visitar el Stratosphere, Freemont Street y el tramo del Strip que no habíamos podido recorrer días antes, pero entre atascos, la falta de parkings y el cansancio nos agobiamos tanto que nos conformamos con un rápido recorrido en coche y nos fuimos pronto a descansar al hotel.

IMG_2794

Las Vegas, Stratosphere

IMG_2796

Las Vegas

IMG_2798

Las Vegas

IMG_2799

Las Vegas

IMG_2800

Las Vegas

Habitualmente me genera mucha frustración no poder visitar los sitios tal y como tenía previsto, pero en el caso de Las Vegas no me arrepiento de nada. No quería que ese lugar tan deshumanizado pudiera arruinar el mágico recuerdo del día en que me enamoré de Bryce Canyon.

Viaje a la Costa Oeste de USA (III): Las Vegas – Hoover Dam – Chloride – Oatman – Hackberry – Selligman – Williams

16.2.2015

Este fue el primer día grande de una racha de seis días seguidos inolvidables. Si tuviera que elegir los diez mejores días de mi vida, estos seis de los que hablo estarían en la pomada.

Me dormí y me desperté en idéntica posición. Tal era el cansancio que tenía acumulado. Ojalá cada noche durmiera tan plácidamente… Costó más de la cuenta desperezarnos. Se estaba tan cómodo en ese hotel que queríamos exprimirlo al máximo. Al final del día, esa pereza matutina acabó pasando factura, ya que llegamos muy justos de luz a la última visita programada.

Buenos días, Las Vegas

Buenos días, Las Vegas

La primera parada del día la hicimos en la mítica Hoover Dam, la que fuera presa más grande del mundo durante muchos años, famosa también por una escena mítica de Superman. Situada sobre el río Colorado, la presa tiene una altura de 221 metros y una longitud de 379.

IMG_1302

Hoover Dam

IMG_1306

Hoover Dam

IMG_1311

Hoover Dam

IMG_1314

Lake Mead

Al cruzar la presa suceden dos cosas: se pasa de Nevada a Arizona y se cambia de huso horario, adelantando o retrasando el reloj una hora según si se viaja hacia el este o el oeste. Este cambio de hora nos condicionó bastante el día, ya que al viajar hacia el este perdimos una hora de luz.

IMG_1312

Hoover Dam

IMG_1315

Hoover Dam

Me pareció exagerado el control de seguridad previo al acceso a la presa. Entiendo que más vale prevenir que curar, pero según esta filosofía podrían aplicarse controles de seguridad a cientos de situaciones cotidianas.

Seguimos nuestro recorrido por el interior de Arizona. Con la excepción de la Hoover Dam, el día iba a tener una clara protagonista: la Ruta 66. Y es que en esta zona de Arizona se concentran varios de los pueblos más emblemáticos de la ruta.

El primer pueblo que visitamos fue Chloride y la llegada al mismo fue el primer momento cumbre del viaje. Sentimos una emoción desbordada al llegar y comprobar en qué consistía el lugar. Se trata de un pueblo que tras el auge de la minería quedó prácticamente abandonado. Actualmente está lleno de chatarra, cuenta con una artística gasolinera y con un bar de lo más auténtico: Digger Dave’s. Tomamos una cerveza en el bar y pasamos un buen rato charlando con la camarera. Nos encantó este lugar, objetivamente tiene poco que ofrecer… pero ese poco va sobrado de magia, sencillez y autenticidad. Habríamos pasado gustosamente un día entero allí y lo abandonamos con un poco de nostalgia anticipada.

IMG_1319

Chloride

IMG_1327

Chloride

IMG_1331

Chloride

IMG_1350

Chloride

IMG_1341

Digger Dave’s, Chloride

IMG_1328

Digger Dave’s, Chloride

IMG_1355

Digger Dave’s, Chloride

Llegamos a Kingman, otro pueblo que teníamos previsto visitar, pero pasamos de largo. Había leído que pese a su condición de pueblo mítico de la Ruta 66 no valía demasiado la pena y entre que íbamos un poco justos de tiempo y que teníamos otras prioridades dejamos su visita quizás para la tarde, aprovechando que volveríamos a pasar por la zona.

Así pues, pusimos rumbo a Oatman, el pueblo que más ilusión me hacía de todos los que íbamos a visitar ese día. El camino entre Kingman y Oatman fue el primer tramo real de la Ruta 66 que recorrimos y jamás lo olvidaré, ya que fue el más bello y emocionante del día. La carretera atraviesa una vasta explanada semidesértica, rumbo a unas montañas que ya desde la lejanía prometían emociones fuertes.

Ruta 66

Ruta 66

Poco después de iniciar la ascensión, es imprescindible parar en la Cool Springs Station, una emblemática gasolinera de la Ruta 66 reconvertida en souvenir.

IMG_1366

Cool Springs Station

IMG_1372

Cool Springs Station

Desde el principio de la ascensión, las panorámicas mejoran de forma progresiva hasta coronar el collado de Sitgreaves Pass, tras el cual hay un pequeño mirador que ofrece unas evocadoras vistas de Arizona. Resulta inevitable imaginar indios apareciendo entre las montañas de esos parajes, como en las películas.

IMG_1383

Sitgreaves Pass, Arizona

Oatman es el pueblo más genuinamente del oeste que visitamos. Al encontrarse en un rincón olvidado de la Ruta 66, conserva una esencia propia de cuando se fundó a principios del siglo XX. Tuvo una emergente actividad minera hasta mediados de los años 30. Para los trabajos en las minas se usaban burros y al cerrar las últimas minas en 1942 el pueblo quedó prácticamente deshabitado y los burros se apoderaron de él y de sus alrededores. Actualmente, campan a sus anchas por las calles sin importarles lo más mínimo la presencia de turistas.

IMG_1431

Oatman

IMG_1419

Oatman

IMG_1416

Oatman

IMG_1408

Oatman

IMG_1415

Burrito haciendo la cobra, Oatman

Comimos una suculenta hamburguesa de búfalo y un pulled pork en el Oatman Hotel, cuyo bar-restaurante ofrece además música country en directo y está curiosamente decorado con billetes de 1 dólar.

IMG_1428

Oatman Hotel

IMG_1399

Oatman Hotel

IMG_1402

Oatman Hotel

IMG_1404

Oatman Hotel

Al igual que nos sucedió con Chloride, nos dio bastante pena irnos del pueblo, pero no teníamos tiempo para más. Tampoco es un sitio en el que haya mucho que ver, pero habríamos pasado un día entero viendo la vida pasar en ese lugar tan auténtico.

Llegados a este punto, nos surgió un duda absurda que tardamos horas en resolver: ¿Qué hora es? En Chloride nos habíamos conectado a una red wifi y estábamos casi seguros de que en nuestros móviles la hora se había actualizado automáticamente al huso de Arizona. Sin embargo, la hora del coche, la cual no habíamos cambiado, coincidía misteriosamente con la de los móviles… O bien el reloj del coche también se había actualizado… yo qué sé… quizás vía GPS y todos los relojes estaban en regla o bien vivíamos en los mundos de Yupi y de los tres relojes ninguno daba la hora exacta.

Fuera como fuera, eran las 3 ó las 4 de la tarde, muy tarde para la traca que teníamos por delante, así que pusimos rumbo rápidamente hacia Hackberry General Store por la Ruta 66, descartando definitivamente la parada en Kingman. El tramo de la Ruta 66 entre Kingman y Hackberry no tuvo nada especial. Fue a partir de Hackberry cuando nuevamente los paisajes y sus contrastes valieron la pena.

La Hackberry General Store es otra mítica gasolinera reconvertida en una especie de souvenir y museo, al igual que la Cool Springs Station. Tuvimos la mala suerte de encontrarla cerrada, pero yo personalmente disfruté como un enano fotografiando su exterior y sus alrededores, una locura para cualquier amante de la fotografía. Hay allí mil detallitos y curiosidades que merecen ser retratados.

Hackberry General Store

Hackberry General Store

IMG_1443

Hackberry General Store

IMG_1450

Hackberry General Store

IMG_1437

Hackberry General Store

IMG_1453

Hackberry General Store

El tramo desde Hackberry General Store hasta Selligman compitió en belleza con el de Kingman y Oatman. Las extensas llanuras sin atisbos de civilización evocaban nuevamente a los antiguos westerns. Fue el tramo de la Ruta 66 que más se aproximó a la imagen preconcebida que tenía de la ruta y durante él tuve una comunión muy intensa con el paisaje y la música que escuchábamos, el Forever Changes de Love. Ya jamás podré volver a escuchar ese disco sin recordar esos paisajes.

Ruta 66

Ruta 66



Poco antes de llegar a
Selligman el sol se puso definitivamente. Comprendimos entonces que ningún reloj estaba en lo cierto… Aunque hubiéramos preferido llegar con más luz, pudimos visitar el pueblo bien. Se notaba que era temporada baja, ya que la mayoría de locales estaban cerrados. Me quedé con la espina de no haber podido visitar la barbería de Ángel Delgadillo, un entrañable octogenario cuyo empeño permitió recuperar esta olvidada zona de la Ruta 66, y The Rusty Bolt.

Selligman

Selligman

Selligman

Selligman

IMG_1480

Barbería de Ángel Delgadillo

IMG_1478

The Rusty Bolt

Nos alojamos en el Knights Inn de Williams, hasta ese momento el peor alojamiento del viaje. Frío, ruidoso y hasta algo sucio. Cenamos en el Pine Country, un restaurante muy recomendable, de precio razonable y cantidades muy generosas.

Si esta jornada había sido inolvidable, la siguiente iba a ser… iba a ser… ¡ay, me pongo nervioso sólo de recordarlo!