Andorra

24 y 25 de noviembre 2012

Mucho tiempo ha pasado y mucho he vivido desde la última vez que actualicé el blog. Ni más ni menos que un cambio de trabajo, cambio de residencia, vuelta a Mallorca tras 13 años en Barcelona, inicio de una nueva vida desde 0,… Demasiado tute físico y mental como para pensar en bloguear. Pasados casi 5 meses desde que di el paso y 6 desde mi última actualización, ya es hora de volver a las andadas y recuperar el blog con, novedad, otra visita a Andorra.

Quién iba a decirlo a principios de agosto de 2012… Por entonces no había pisado Andorra en todo el año y tres meses después podría decir que lo había hecho 3 veces, y todas ellas prácticamente de forma improvisada.

Esta tercera visita fue la más tranquila de todas, ya que la hice con mis padres y no era plan de machacarlos a caminar por la montaña, así que nos limitamos a hacer un recorrido en coche por los que considero que son los rincones más relevantes del petit país.

Tras hacer el check-in en el hotel, para empezar por todo lo alto nos dirigimos a uno de mis lugares fetiches, la frontera entre España y Andorra, pasado el Col de la Botella. En esta ocasión la visita fue diferente por dos razones. Primero, por la nota blanquecina de las primeras nevadas. Y segundo, porque fuimos por la mañana… Soy un gran admirador de la puesta de sol que se goza desde este lugar, así que esta vez me quedé con las ganas de disfrutarla. Aún así, es una parada que nunca decepciona, la sensación de desconexión es automática nada más salir del coche y contemplar desde las alturas dos países diferentes.

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Col de la Botella

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Frontera Andorra-España

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Frontera Andorra-España

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Frontera Andorra-España

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Frontera Andorra-España

Si algo no había hecho en mis dos anteriores visitas fue visitar pueblos. Dada su cercanía, la siguiente parada fue Pal, cuyo conjunto histórico es uno de los atractivos culturales más llamativos y bien conservados del país, en el que destaca especialmente la iglesia de Sant Climent, de estilo románico y que data del siglo XI.

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Pal

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Sant Climent

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Pal

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Pal

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Pal

Nos habíamos despertado muy temprano en Barcelona y con tanto sueño y carretera el día se nos hizo algo duro. Por este motivo, después de comer, y teniendo en cuenta que el día ya era bastante corto, tan sólo hicimos dos visitas.

En primer lugar, condujimos en soledad hasta el final de la Carretera de Arcalis, al norte de Andorra. Si bien en la zona de Pal habíamos encontrado nieve escasa, en este punto el paisaje era bien distinto y un grueso manto blanco cubría las montañas, confiriendo un aspecto frío y hostil al lugar.

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Arcalis

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Arcalis

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Arcalis

Para acabar el recorrido en coche, hicimos un breve caminata por el Vall de Rialb, del que hablé con más detalle en esta anterior entrada.

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Vall de Rialb

No hubo tiempo para más y dedicamos el resto del día a pasear por Escaldes-Engordany y Andorra la Vella.

Nuestro primer destino del día 25 fue Ax-les-Thermes, en el sur de Francia, de la que hablaré en la próxima entrada ya que merece una aparte. De vuelta a Andorra, hicimos una parada en el Port d’Envalira, el puerto de montaña con carretera más alto de los Pirineos, a 2409 metros de altura, y desde el que, como no puede ser de otra manera, se gozan de unas panorámicas preciosas.

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Port d’Envalira

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Port d’Envalira

Seguimos la ruta haciendo un breve recorrido en coche por el siempre apacible Vall d’Incles, otro de mis rincones fetiche del país.

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Vall d’Incles

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Sant Miquel d’Engolasters

Nuestro siguiente destino fue el Llac d’Engolasters, pero antes hicimos una parada para contemplar la iglesia de Sant Miquel d’Engolasters, situada al margen de la carretera. De origen prerrománico, data del siglo XII.Esta parada es obligatoria se mire como se mire, ya que los no amantes de las paradas culturales se verán recompensados con unas fabulosas vistas de Andorra la Vella y Escaldes-Engordany.

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Panorámica Andorra

El Llac d’Engolasters es ideal para toda la familia, dado su fácil y rápido acceso. Por esta misma razón, suele ser frecuentado por mucha gente con ganas de alta montaña y naturaleza y pocas ganas de andar, descripción que nos iba que ni pintado en esta ocasión.

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Llac d’Engolasters

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Llac d’Engolasters

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Llac d’Engolasters

Con la tripa bien llena tras comer en Andorra la Vella y el depósito lleno tras repostar gasoil bueno, bonito y barato, emprendimos nuestro camino de vuelta a Barcelona, pero antes nos acercamos al peculiar pueblo de Os de Civís, ya en Catalunya. Su gran particularidad es que se trata de un paradigma de periclave, es decir, un lugar al que pese a no estar geográficamente separado de la región a la que pertenece, en este caso España, Catalunya o Alt Urgell, como queráis, sólo se puede acceder con facilidad atravesando otra región diferente, en este caso Andorra. Siendo más precisos, su principal acceso viene desde Sant Julià de Lòria, en Andorra, mientras que su comunicación con el resto de su municipio se realiza a través del poco accesible Coll de Conflent.

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Os de Civís

No habría más Andorra durante 2012… ¿Volveré durante 2013?

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Andorra: Vall del Madriu-Perafita-Claror – Collado de la Maiana – Estany de la Nou

15.9.2012

Tras la suave toma de contacto del día anterior, el sábado nos dejamos de tonterías y nos vestimos de aventureros para afrontar una excursión de cinco estrellas impepinables: un recorrido circular que nos permitió gozar de la belleza del Vall del Madriu-Perafita-Claror, del desolado paisaje sobre el Collado de la Maiana y de las frescas y cristalinas aguas de l’Estany de la Nou.

NO es un excursión apta para todos los públicos. Pese a no presentar pasos peligrosos, es muy larga y la pendiente muy empinada, sobre todo en el tramo que une la carretera de la Plana con el Refugi Perafita. El recorrido total es de casi 16 kilómetros y el desnivel acumulado de 1.190 metros de subida y otros tantos de bajada. Casi nada. 

Nosotros, que estamos curtidos en mil batallas de alta montaña, la terminamos muy pero que muy justos de fuerzas y con las piernas destrozadas. En total tardamos 8 horas en completarla, pese a que el tiempo estimado de recorrido es de 5-6 horas. Nos pasamos de 2 horas y pico aún sin saber por qué, ya que no hicimos demasiadas paradas. Supongo que la baja forma pudo influir.

La excursión empieza en la carretera de la Plana, que se encuentra en el kilómetro 1 de la carretera que une Les Escaldes con Engolasters. El punto de salida se encuentra a unos 100 metros del cruce entre estas carreteras y es fácilmente reconocible por sus rótulos informativos.

El primer tramo del camino, que remonta la parte baja del Madriu, está empedrado y es bastante empinado. Entre una cosa y la otra y que las piernas aún estaban frías, se me atragantó un poco. A los 35 minutos, aproximadamente, se llega al conjunto de bordas de Entremesaigües, así denominadas por la confluencia del Riu Claror i Perafita con el Riu Madriu. En este punto hay que decantarse por tomar el camino que conduce al Refugi Perafita, a mano derecha, o bien seguir recto hacia el Refugi Fontverd. Nosotros optamos por lo segundo.

Poco cambia el paisaje desde Entremesaigües hasta el Refugi Fontverd. El camino sigue señalando al cielo, atravesando un agradable bosque. Tuvimos que parar en más de una ocasión para dar paso a unas vacas que también estaban de trekking.

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Al llegar al Refugi Fontverd, se puede disfrutar por fin de un paisaje más abierto. Un aperitivo de lo que estaba por llegar. 

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Refugi Fontverd

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Refugi Fontverd

Cerca de este punto, aprovechamos para comer junto al Riu Madriu. En ese momento no éramos conscientes de lo que aún nos quedaba por delante.

A unos 20 minutos pasado el Refugi Fontverd, hay que tomar un desvío hacia la derecha en dirección al Collado de la Maiana. Hasta entonces el camino no había tenido perdida, pero hay que estar atentos porque de repente las indicaciones empiezan a escasear. 

Es justo tras tomar ese desvío cuando el paisaje se abre definitivamente, permitiéndonos gozar de las maravillosas vistas del Vall del Madriu, único bien andorrano declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

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Vall de Madriu

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Vall de Madriu

Tras pasar una cabaña, es muy fácil desorientarse porque apenas hay indicaciones y a duras penas se puede distinguir el camino sobre el suelo. Nos costó horrores encontrar el adecuado. Si de mi orientación hubiera dependido, habríamos acabado en Cuenca.

Aunque la primera parte de la excursión, como ya he dicho anteriormente, se nos hizo algo dura, fue a partir de este punto cuando empezamos a sufrir de verdad. La ascensión al Collado de la Maiana no es ninguna tontería. Su pendiente tiene tela y el camino alterna tramos boscosos muy agradecidos con amplios prados en los que el sol es una tortura. Como alicientes, las vistas del Madriu a medida que se va ganando altura y dos momentos de documental de La 2: unos caballos salvajes que no parecían especialmente amistosos y una culebra que se nos cruzó, momento verdaderamente WTF e inesperado.

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Poco antes de coronar el collado, encontramos nuevas amigas por el camino. Seguramente sea la única excursión de mi vida en la que he encontrado más vacas que humanos haciendo trekking

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En la cima nos dimos un respiro, ya que el calor y la pendiente habían hecho mella en nuestras fuerzas. Las panorámicas desde el collado de la Maiana, a 2.425 metros de altura, son muy agradecidas, las mejores de la excursión.

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Collado de la Maiana

El descenso desde el collado hasta el Refugi Perafita fue bastante suave. Si hasta entonces habíamos visto vacas, culebras y caballos, en este punto encontramos nutrias, que se comunicaban entre sí alertando nuestra presencia. 

Una vez en el Refugi Perafita, nos desviamos del camino para descubrir el precioso Estany de la Nou, cuyas aguas reflejaban las montañas de la zona con una nitidez sólo al alcance de un espejo. Fue otro de los momentos mágicos de la excursión.

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Estany de la Nou

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Estany de la Nou

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Estany de la Nou

De vuelta al Refugi Perafita, la bajada hasta Entremesaigües (y de allí hasta la carretera de la Plana) fue muy pero que muy dura. Sabíamos que este descenso iba a ser de órdago, pero no tanto. Con todo el pescado vendido, habiendo visto ya todo lo más interesante de la excursión, se me hizo bastante largo y pesado, tenía las piernas destrozadas y las fuerzas bajo mínimos. Cualquier mínimo movimiento del pie que se alejara de la normalidad (una irregularidad, un paso en falso,…) suponía un sufrimiento extremo.

Y aún así, no me quejo… Había disfrutado tanto con esta excursión que bien valía todo el sufrimiento que me había ocasionado y no dudaría ni un instante en repetirla, aunque quizás en el sentido inverso.

Andorra: Canya de la Rabassa – Pla de Sorteny – Planell del Quer

14.9.2012

No tenía intención de ir a Andorra durante el 2012, pero de la noche a la mañana me vi de lleno en dos visitas al petit païs dels Pirineus en apenas un mes. Aún quedaría una tercera más adelante, de la que ya hablaré cuando le toque.

Esta segunda visita fue en la que más pude saciar mi mono de alta montaña, ya que hicimos dos excursiones, una ligerita y otra bastante épica. En esta entrada trataré la ligerita: Canya de la Rabassa – Pla de Sorteny – Planell del Quer.

Apta para todos los públicos, dada su escasa dificultad técnica y su corta duración (2 horas), esta ruta nos ofrece la posibilidad de disfrutar de la flora, la fauna y los paisajes de un rincón tan especial como el Parc Natural del Vall de Sorteny.

La excursión empieza en el párking de la Canya de la Rabassa, donde hay un punto de información del parque. Desde allí, hay que andar por la pista forestal durante un buen rato, el más aburrido de todos, aunque los amantes de la flora pueden disfrutar de un jardín  botánico que reúne 300 especies de plantas diferentes.

Siguiendo un poco más por la pista forestal, a mano izquierda se encuentra una valla que tendremos que superar, siguiendo el GRP hasta llegar al Refugi Borda de Sorteny, en pleno corazón del Pla de Sorteny.

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El camino continúa por encima de una fuente en dirección noroeste, rumbo al Planell del Quer, un altiplano que separa el Pla de Sorteny del Vall de Rialb. La ascensión es bastante suave y progresiva, muy llevadera.

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El Planell del Quer ofrece unas magníficas vistas en todas direcciones, y en especial hacia el Vall de Rialb.-4 -5

Desde el altiplano, se desciende hacia el Vall de Rialb por un sendero algo empinado que atraviesa un apacible bosque. Este tramo es seguramente el más complicado de la excursión, dada la pendiente, pero aún así no ofrece especiales dificultades.

Llegados al Vall de Rialb, disfrutamos de nuestro ya clásico baño de pies en la helada agua del río, gozando de la paz y tranquilidad del entorno.

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Un último esfuerzo de 15 minutos nos conduce nuevamente hasta el párking, atravesando el bosque de la Canya de la Rabassa.

Como la excursión se nos hizo más corta de lo que esperábamos, decidimos subir en coche el Col de la Botella hasta llegar a la frontera de Andorra con España. Ya lo he comentado en varias ocasiones y lo seguiré haciendo cada vez que hable de este lugar, pero probablemente sea uno de los rincones con más encanto que conozco, especialmente durante las últimas horas de luz del día. -9 -10

Pese a la belleza de los paisajes y de la puesta de sol, en esta ocasión lo que más nos impactó en la frontera fue la profecía de la que se avecina en Europa. Muy poético, ¿no?

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