Viaje a Suiza 2015 (VII): Interlaken – Ruta Puertos de Montaña – Val di Blenio – Bellinzona – Lugano

8.10.2015

El contacto con la alta montaña que habíamos tenido hasta entonces parecía una broma en comparación con el que íbamos a tener este día. Ni más ni menos que cuatro puertos de montaña íbamos a cruzar, tres de ellos de más de 2.000 metros de altura y el otro rozándolos. Lo que en ciclismo vendría a ser una etapa reina, ni más ni menos.

El primero de ellos fue el Grimsel Pass, de 2.165 metros de altitud. No fue el más espectacular, pero sí un buen aperitivo de lo que sería la jornada. En su cima se encuentra el Totensee, una bella hospedería y un pequeño museo, desde el que hay muy buenas vistas de las montañas de la zona, entre las que sobresale el Finsteraarhorn, que con sus 4.274 metros se erige como la mayor cima de los Alpes Berneses.

Grimsel Pass

Grimsel Hospiz

Totensee

Finsteraarhorn

El descenso del Grimsel Pass fue mucho más impresionante que su subida gracias a las incontables curvas que posee. Al poco tiempo, tomamos un desvío rumbo al Furka Pass, de 2.453 metros de altitud. En su entorno se encuentra el Glaciar del Ródano, del que nace el mismo río. Se puede visitar aparcando en el Hotel Belvedere y pagando 7 CHF. Un túnel excavado en el hielo permite entrar hasta el mismísimo corazón del glaciar, una experiencia única e inolvidable. La espectacularidad del collado junto a la belleza del glaciar hicieron de este rato uno de los mejores del viaje.

Descenso del Grimsel Pass

Grimsel Pass desde el Furka Pass

Furka Pass

Glaciar del Ródano

Glaciar del Ródano

Glaciar del Ródano

Glaciar del Ródano

Furka Pass

Una vez superado el Furka Pass, afrontamos el tercer gran puerto de montaña del día, el Oberalp Pass, de 2.044 metros de altitud. En su cima, se encuentra un curioso faro. Tal como me había sucedido con el Grimsel Pass, me gustó mucho más su bajada que su subida. Los paisajes que encontramos al otro lado del puerto, ya dentro del cantón de los Grisones, me cautivaron sobremanera.

Oberalp Pass

Cantón de los Grisones

Comimos sentados en un banco contemplando las visitas de foto anterior y, sin tiempo para respirar, seguimos nuestro camino ascendiendo el último puerto, el Lukmanier Pass. Aunque no llega a los 2.000 metros como los otros tres, sus paisajes me parecieron de los más interesantes del día, marcados por un potente color verde y un sol a pleno rendimiento.

Lukmanier Pass

Lukmanier Pass

Lukmanier Pass

Lukmanier Pass

Tras cruzar el Lukmanier Pass entramos en el muy mediterráneo Val di Blenio. Cruzamos varios pueblos de lo más pintorescos, pero sólo nos detuvimos en Biasca para contemplar las majestuosas cascadas de Santa Petronila, situadas detrás de la estación de ferrocarril.

Santa Petronila, Biasca

La última parada antes de llegar a Lugano la hicimos en Bellinzona, considerada la ciudad más italiana de Suiza. De ella destaca su fortaleza, formada por tres de los castillos medievales mejor conservados del país: Castelgrande, Castello di Montebello Castello di Sasso Borbaro.

Castelgrande

Castello di Sasso Borbaro

Castello di Montebello

Castello di Montebello

Castello di Sasso Borbaro

PD: pendiente añadir mapa de la ruta.

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