Viaje a Noruega (X): Åndalsnes – Trollstigen – Geirangerfjord – Briksdalsbreen – Fosnes

9.9.2013

Nos dimos el mayor madrugón del viaje para salir temprano y aprovechar al máximo la jornada. Aún así, fue el día que terminamos nuestra ruta más tarde… y de hecho no la terminamos, ya que nos quedamos a medias respecto al recorrido previsto inicialmente.

Recorrer la Carretera Turística Nacional Geiranger-Trollstigen era nuestro plan para la mañana. Une Sogge con el lago Langevatnet a través de 106 kilómetros, incluyendo un barco entre Linge y Eidsdal. A lo largo de estos 106 kilómetros, dos tramos destacan por encima de los demás: Trollstigen la Escalera de los Trolls, y Ørnevegen, la Carretera de las Águilas. Muy épico todo, empezando por el propio nombre de las carreteras.

El primer tramo que recorrimos fue Trollstigen, una obra maestra de la ingeniería que mediante once curvas de 180º y un 9% de pendiente media remonta unos 800 metros por una ladera aparentemente imposible.

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Peligro: Trolls

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Trollstigen

A media subida, es parada obligatoria la cascada Stigfossen, de 320 metros de longitud.

Stigfossen

Stigfossen

Tras la última curva se extiende la meseta Trollstigen, en la que se encuentra un amplio aparcamiento. Desde él, un paseo de unos 10 minutos nos condujo hasta Trollstigplatået, una espectacular plataforma suspendida desde la que se aprecia mejor el intrincado recorrido de Trollstigen.

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Trollstigen

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Trollstigplatået

Trollstigen

Trollstigplatået

Tras Trollstigen, la carretera prosigue por el parque nacional de Reinheimen.

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Reinheimen

Antes de llegar a Linge, hicimos una parada en el Gudbrandsjuvet, un estrecho cañón de 5 metros de ancho y 25 de profundidad debido a la erosión de las aguas del río Valldøla.

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Gudbrandsjuvet

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Gudbrandsjuvet

Llegados a Linge, un breve trayecto en ferry nos permitió cruzar el fiordo Norddalsfjord hasta Eidsdal.

Norddalsfjord

Norddalsfjord

A partir de Eidsdal, la carretera vuelve a ascender hasta alcanzar el Eidsvatnet, un magnífico lago que reflejaba las montañas mejor que un espejo.

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Eidsvatnet

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Eidsvatnet

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Oreja-ojo

Tras Eidsvatnet, la inminente llegada a Geiranger se palpaba en el ambiente y el nerviosismo se apoderó de mí como si fuera un crío durante la noche de Reyes. Geiranger era probablemente la visita que más ilusión me hacía de este viaje. Considerado el fiordo más bonito del mundo, Geirangerfjord está catalogado como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

La llegada a Geiranger por Ørnevegen, la Carretera de las Águilas, es absolutamente épica. La vista aérea de GeirangerGeirangerfjord desde Ørnesvingen, mirador situado en el punto más alto de Ørnevegen, es otro momento Stendhal y la devoción por el lugar es inmediata.

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Geiranger y Geirangerfjord desde Ørnesvingen

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Geirangerfjord desde Ørnesvingen

En Geiranger, un Troll nos dio la bienvenida al lugar antes de tomar la decisión que iba a definir la jornada.

Geirangertroll

Geirangertroll

Teníamos dos posibilidades. Una, la aventurera y la que más nos apetecía a priori, pero que a su vez nos podía condicionar el resto del día: hacer una excursión en kayak por el fiordo. La segunda, más conservadora y comodona pero quizás más sensata: hacer la excursión en barco.

Optamos, como podéis imaginar, por el kayak. Osadía 1 – Sensatez 0.

Alquilamos un kayak durante tres horas. Las tres horas más épicas de mi vida, quizás. En un primer momento nos costó cogerle el truco al invento y entre nuestra torpeza y nuestro escaso fondo físico a los 10 minutos ya estábamos reventados… Teníamos la ilusión de llegar hasta las Seven Sisters, las cascadas más famosas del fiordo, pero pronto asumimos que no seríamos capaces de conseguirlo y decidimos tomárnoslo con mucha calma y disfrutar del momento.

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Kayak en Geirangerfjord

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Kayak en Geirangerfjord

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Kayak en Geirangerfjord

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Kayak en Geirangerfjord

Aunque no llegamos a las Seven Sisters, lo cual no fue un drama porque no brotaban con un caudal significativo, tuvimos la ocasión de llegar a otra cascada más modesta y, lo mejor de la excursión, vernos rodeados por ballenitas que emergían cerca de nuestro kayak. La pena fue no poder hacerles ninguna foto, ya que uno nunca sabía por dónde saldrían a la superficie y todos los intentos de fotografiarlas fueron en balde. Fue un momento tan emocionante como inesperado.

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Kayak en Geirangerfjord

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Kayak en Geirangerfjord

Tras llegar a esta cascada, cruzamos el fiordo para volver por la otra orilla, donde apenas había oleaje y la corriente iba a nuestro favor. La vuelta al puerto fue un autohomenaje en toda regla, con sesiones de fotos, momentos de dejarse a la deriva… Además, para mayor gloria, durante las tres horas tan sólo nos cruzamos con otros dos kayaks que iban juntos, una barquita y dos ferrys… Prácticamente fue como tener el fiordo en exclusiva para nosotros dos. 

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Kayak en Geirangerfjord (Seven Sisters)

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Kayak en Geirangerfjord

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Kayak en Geirangerfjord

Una experiencia única e irrepetible. He asegurado ya dos veces durante el relato de este viaje que en Andøya vivimos el mejor momento de todos. Ahora tengo mis serias dudas.

Kayak en Geirangerfjord

Kayak en Geirangerfjord

Como habíamos quemado muchísima energía y nos sentíamos eufóricos tras esta experiencia, decidimos darnos otro capricho y comer en un fish and chips de Geiranger que nos supo a gloria. Puede parecer un capricho de saldo, pero hasta un fish and chips sale por un ojo de la cara en Noruega.

Tras la comida, seguimos nuestro recorrido por la carretera de interés turístico en dirección a Grotli. Alejarnos de Geiranger no significó que perdiera interés el recorrido. Al contrario, ya que apenas 4 kilómetros después de abandonar el pueblo llegamos al mirador de Flydalsjuvet.

Este mirador consta de dos zonas de visión, una digamos oficial delimitada por una valla y otra digamos no oficial a la que se accede con un poco de astucia, sentido de la orientación y, sobre todo, valentía, pues uno queda prácticamente suspendido en el aire al borde un precipicio de 250 metros. La vista de Geirangerfjord desde Flydalsjuvet es una de las postales más famosas de Noruega, utilizada en infinidad de ocasiones para promocionar el turismo.

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Geirangerfjord desde Flydalsjuvet

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Geirangerfjord desde Flydalsjuvet

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Geirangerfjord desde Flydalsjuvet

Tras la despedida de Geirangerfjord, la cima paisajística del día, seguimos disfrutando de otra clase de paisajes que uno ya apenas era capaz de valorar tras tanta belleza.

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Noruega

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Noruega

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Noruega

No llegamos a Grotli, sino que nos desviamos un poco antes en dirección a Stryn. La carretera de interés turístico ya había finalizado y debíamos encontrar un nuevo objetivo, en este caso el glaciar Briksdalsbreen. El problema es que entre una cosa y otra nos habíamos plantado ya en las 17h y no nos daba tiempo para llegar hasta allí, caminar la hora y media entre ida y vuelta hasta los pies del glaciar y luego encontrar un camping disponible, que hasta ese día nunca había sido tarea fácil. Dormir en el coche no era nada apetecible tras la paliza que llevábamos encima…

Con este panorama, decidimos invertir el orden de los factores y si habitualmente buscábamos cabaña al terminar el día, en esta ocasión lo hicimos a media tarde. Encontramos una barata en Fosnes y tras reservar pusimos rumbo al glaciar.

El tramo en coche hasta Briksdalsbreen fue sensacional. Llevaba ya 10 días en Noruega y aún alucinaba con los fiordos. Si varias entradas atrás comentaba lo tramposo que es el paisaje noruego porque nunca sabes si estás viendo un lago o un fiordo y en ocasiones lo que parece una cosa es la otra y viceversa, la confusión es aún mayor en esta zona de Noruega tan montañosa. Rodeados de picos nevados, glaciares, extensos bosques de pinos o abetos, girando curvas y más curvas, subiendo, bajando… uno tiene la sensación de estar en alta montaña, a más de 1000 metros por encima del nivel del mar, hasta que tras una curva cualquiera se abre ante ti un inmenso fiordo y te das cuenta de que en realidad te encuentras a nivel del mar. Pero no de un mar cualquiera, sino de un mar, por decirlo de alguna manera, de alta montaña.

De este tramo, destacaron especialmente el lago Oldevatnet y dos cascadas próximas al inicio de la excursión, Volefossen y otra de la que nunca supe el nombre.

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Oldevatnet

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Oldevatnet

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Cascada cerca de Briksdalsbreen

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Volefossen

Aparcamos en el parking del Briksdalsbre Fjellstove, un refugio en el que empieza la excursión hasta Briksdalsbreen. El camino es sencillo y no tiene pérdida, ya que transcurre por una pista que no da pie a equívocos. En total hay que calcular unos 40 minutos de ida y unos pocos menos para la vuelta, aparte del tiempo que cada uno quiera pasar disfrutando de los paisajes. El tramo de mayor exigencia se encuentra entre los 10 y 20 minutos, donde hay que remontar un desnivel significativo y varias curvas de 180º para salvar el paso alrededor de la cascada Kleivafossen. El agua caía con tanta fuerza que nos dimos un buen remojón con sus salpicaduras.

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Kleivafossen

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Kleivafossen

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Kleivafossen

Alrededores de Briksdalsbreen

Alrededores de Briksdalsbreen

Briksdalsbreen es una de los brazos más famosos y accesibles de Jostedalsbreen, el glaciar más extenso de la Europa continental y que tiene puntos de hasta 600 metros de espesor. Como casi todos los glaciares, actualmente se encuentra en retroceso y Brikdalsbreen en particular está sufriendo este proceso de forma alarmante, hasta tal punto que en 2006 llegó a perder hasta 50 metros de longitud en apenas unos meses. Según los expertos, el riesgo de que a la larga se acabe separando del cuerpo principal de Jostedalsbreen es elevado.

Aunque en esta jornada mágica no fuera lo más destacado, en la memoria del viaje Briksdalsbreen formará parte de un lugar de privilegio. Fue la guinda de un día que me llevaré a la tumba.

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Briksdalsbreen

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Briksdalsbreen

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Briksdalsbreen

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Briksdalsbreen

Si en Andøya habíamos vivido quizás el mejor momento del viaje, el décimo día vivimos su etapa reina, la jornada cinco estrellas, perfecta e inolvidable de principio a fin y con el momento más épico de todos, recorriendo Geirangerfjord en kayak. Naturaleza salvaje, épica y senderismo… tres conceptos que me encantan. Una descarga de adrenalina de 13 horas de duración.

De aquí unos años o quizás no tanto, cuando visite esta entrada se me pondrá la piel de gallina sólo con leer el tridente Trollstigen – Geirangerfjord – Briksdalsbreen en su título.

Recorrido del día en Google Maps. El paso por Trollstigen sólo es posible a finales de primavera y en verano.


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Viaje a Noruega (IX): Gjora – Atlanterhavsveien – Ålesund – Åndalsnes

8.9.2013

Como adelanté en la entrada anterior, la jornada de Trondheim fue el punto de inflexión del viaje. La primera semana se había distinguido por tres patrones: islas, largos trayectos en coche y mal tiempo. A partir de entonces, cambiaríamos islas por fiordos, largos trayectos por otros más ligeros y el mal tiempo por un verano a la noruega.

Teníamos un interesante plan para este día. Por la mañana, visita de la Atlanterhavsveien, la mítica Carretera del Atlántico, otra Carretera Turística Nacional en nuestro haber particular. Por la tarde, Ålesund, una de las ciudades más bellas del país.

Camino a la Atlanterhavsveien hicimos varias visitas para estirar las piernas. La carretera que tomamos al salir de Gjora, inicialmente, recorría el límite del Trollheimen Nasjonalpark y sus paisajes nos ayudaron a desperezarnos de buena mañana.

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Noruega

Pasamos de largo Molde hasta llegar a Bud, un pequeño pueblo pesquero en el que empieza el tramo de interés turístico.

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Bud

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Bud

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Bud

Dicho tramo de interés turístico recorre 36 kilómetros desde Bud hasta Karvåg. Su trozo más cercano a Bud no es nada del otro mundo, pero tiene pequeñas joyas como Askevågen.

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Askevågen

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Askevågen

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Askevågen

La Atlanterhavsveien propiamente dicha es un tramo de 8 kilómetros que une varias islas mediante retorcidos puentes bajos que apenas se elevan sobre el mar. Considerada como una obra maestra de la ingeniería y uno de los viajes en coche más espectaculares del mundo, fue galardonada como mejor monumento noruego del siglo XX.

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Atlanterhavsveien

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Atlanterhavsveien

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Atlanterhavsveien

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Atlanterhavsveien

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Atlanterhavsveien

La pena es que esta obra es difícil de apreciar a pie de carretera y pierde épica con buen tiempo. Google está lleno de imágenes que, aparte de quitar el hipo, permiten apreciarla mejor, como éstas.

Atlanterhavsveien

Atlanterhavsveien

Comimos en el puerto de Molde, donde cogimos un barco con destino Vestnes. Durante ese trayecto pudimos disfrutar de lo que se conoce como el Moldepanoramaet, una espectacular vista panorámica que abarca hasta 87 picos en el horizonte. El mejor punto para verla es desde un mirador situado en las afueras de Molde, en Varden, a 400 metros de altura, pero nosotros nos tuvimos que conformar con verla desde el nivel del mar.

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Moldepanoramaet

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Moldepanoramaet

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Molde

De Vestnes nos dirigimos hasta Ålesund, en la que disfrutamos de una tarde inolvidable marcada por el sol y el calor.

Lo primero que hicimos fue subir al mirador Fjellstua, en el monte Aksla, desde el que se divisa una panorámica inmejorable de la ciudad y alrededores. Se puede acceder a él subiendo 418 escalones o bien en coche… Cada uno es libre de elegir la opción que prefiera, pero nosotros llevábamos coche… así que… ¿hace falta que especifique qué opción elegimos?

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Ålesund desde Fjellstua

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Ålesund desde Fjellstua

Ålesund sufrió un devastador incendio en 1904 que dejó a más de 10.000 habitantes sin hogar. Con la ayuda del káiser Guillermo II de Alemania, veraneante habitual de la zona, se reconstruyó entera en apenas tres años en estilo Art Noveau, que era el que se llevaba en esa época. De esta manera, una desgracia dio origen a una de las ciudades más bellas de Noruega, para mí la mejor que visitamos.

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Ålesund

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Ålesund

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Ålesund

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Ålesund

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Ålesund

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Ålesund

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Ålesund

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Ålesund

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Ålesund

El día no dio más de sí, únicamente un precioso trayecto de Ålesund hasta Åndalsnes rodeando fiordos y más fiordos. Un aperitivo perfecto de lo que estaba por llegar durante los siguientes días.

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Noruega

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Noruega

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Noruega

Hicimos noche en el camping de Åndalsnes, tras una jornada que cuanto más pasa el tiempo con más cariño la recuerdo.

Recorrido del día en Google Maps.

Viaje a Noruega (VIII): Verdal – Trondheim – Gjora

7.9.2013

La de Trondheim era una de las paradas estrella de este viaje. No tanto por su belleza sino por su significado. No en balde, fue en esta ciudad del centro de Noruega en la que Vero vivió 10 meses inolvidables. 

La noche en el camping Soria Moria fue dura. Aparte de las reducidas dimensiones de la cabaña, el colchón era bastante incómodo y no había almohadas. No suelo ser crítico con estas cosas pero, de verdad, el caso clamaba al cielo. Además, al estar cerca de una ciudad importante como Trondheim estaba prácticamente lleno y el ruido de un televisor de una autocaravana cercana me dio la murga media noche.

Antes de llegar a Trondheim, hubo un conato de parada freak en Hell. Con ese nombre, es pecado no hacerse una foto con su cartel… pero tuvimos la mala pata de que el pueblo estaba colapsado por un festival de blues y ante tal panorama tuvimos que desistir.

Ya en Trondheim, la primera parada estuvo cargada de simbolismo. Vero me mostró su residencia en Moholt y la universidad a la que acudía no menos de 12 horas al día para labrarse un próspero futuro laboral en una tierra tan llena de oportunidades como España.

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Moholt Studentby

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Moholt Studentby

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Moholt Studentby

NTNU

Trondheim es la capital del Sør-Trøndelag y la tercera ciudad de Noruega. Considerada como la capital del centro de Noruega, durante un tiempo fue la primera capital del reino. Pese a ello, es una ciudad pequeña y sencilla de visitar, ya que casi todos sus atractivos se encuentran muy cercanos entre sí, en el centro de la ciudad, que a su vez es muy diminuto al estar completamente rodeado por el mar y el río Nidelva.

Iniciamos nuestra visita paseando por la orilla del río Nidelva. Desde él, hay unas preciosas vistas de Nidarosdomen, la catedral.

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Río Nidelva y Nidarosdomen

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Nidarosdomen

Antes de entrar en el centro, paseamos por el pintoresco barrio de la calle Øvre Bakklandet, que desprende un inconfundible aroma a bohemia en cada uno de sus palmos.

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Øvre Bakklandet

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Øvre Bakklandet

Ascensor de bicicletas

Ascensor de bicicletas

Desde el Gamle Bybru, el puente viejo, se ven las mejores vistas del Bryggen, antiguos almacenes y muelles que con sus diferentes colores dan un toque de alegría a ambos lados de la desembocadura del Nidelva.

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Gamle Bybru

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Bryggen

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Bryggen

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Bryggen

Nidarosdomen, que significa la catedral de Nidaros, antiguo nombre que recibía la ciudad, es visible desde buena parte de la misma, dados los casi 98 metros que mide su torre. Erigida sobre la tumba de Olaf el Santo, combina diferentes estilos arquitectónicos como el normando, el románico y el gótico. Se trata del edificio medieval más grande de todo el país.

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Nidarosdomen

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Nidarosdomen

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Nidarosdomen

Me gustaron mucho las estatuas de su fachada principal.

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Olaf el Santo, segundo por la derecha

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Nidarosdomen

Frente a Nidarosdomen, se encuentra el Km 0 del Camino de Nidaros, ruta de peregrinación de unos 650 km desde Oslo hasta Nidarosdomenen la que se encuentra la tumba de Olaf el Santo, la razón que da sentido la ruta.

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Km 0

Al lado de la catedral, se encuentra el Erkebispegården, el palacio arzobispal, que consta de dos alas, una más antigua y otra de restaurada.

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Erkebispegården

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Erkebispegården

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Erkebispegården

Munkegata es la principal calle de la ciudad. En ella, aparte de algunos importantes edificios y comercios, se eleva la estatua de Olaf el Santo.

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Estatua Olaf

Perpendicularmente a Munkegata y a la altura de la estatua de Olaf, cruza la calle Kongensgate, en la que destaca el Vår Frue Kirke, conocida como Mariakirken, iglesia de Santa María. Erigida a finales del siglo XII, es la única iglesia de la ciudad que sobrevivió a la Reforma.

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Mariakirken

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Mariakirken

Entre visitas culturales, hubo un instante para la nostalgia acercándonos al Downtown, antro con la cerveza más barata de la ciudad, un imán para los Erasmus.

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Downtown

Nuestros pasos nos llevaron al Sjøfartsmuseet, el museo marítimo, ubicado en una antigua prisión de 1725.

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Sjøfartsmuseet

El día se nos había presentado nublado, pero sin lluvia y con temperatura más que agradable. En ese momento, el sol hizo acto de presencia y nos animó a repetir visita del Gamle Bybru, para así poder ver el colorido Bryggen bajo la luz del sol.

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Bryggen

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Bryggen

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Bryggen

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Bryggen

De nuevo en Munkegata, nos acercamos a Stiftsgården, la residencia real, que destaca por su cuidada fachada de madera.

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Stiftsgården

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Stiftsgården

Quedaba ya poco por ver. Camino de una hamburguesería que Vero conocía y en la que teóricamente se pueden disfrutar de las mejores hamburguesas de la ciudad, aprovechamos para pasar por delante del Trøndelag Teater.

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Trøndelag Teater

Antes de abandonar el centro de la ciudad, hicimos otra sesión de fotos del río y de Nidarosdomen desde el puente Elgeseter Bru.

Trondheim desde Elgeseter Bru

Trondheim desde Elgeseter Bru

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Trondheim desde Elgeseter Bru

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Trondheim desde Elgeseter Bru

Como curiosidades, nuestra visita coincidió con una maratón popular y en medio de nuestra ruta encontramos un grupo de frikis disfrazados de personajes de Star Wars.

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Preparados… listos… ¡¡YAAA!!

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El lado oscuro

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Detalle alcantarillado Trondheim

Comimos en la hamburguesería Sesam y, aunque no puedo compararla con otras hamburgueserías de la ciudad, prometo que nos chupamos los dedos.

De vuelta al coche, hicimos dos últimas paradas antes de abandonar Trondheim. La primera de ellas en la Tyholttårnet, una torre de telecomunicaciones de 124 metros de altura. Desde su restaurante panorámico se pueden disfrutar de las mejores vistas de la ciudad y alrededores.

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Torre Tyholt

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Trondheim desde la Torre Tyholt

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Ojo, ojo, ojo…

La otra, en una iglesia que encontramos y que nos gustó lo suficiente como para visitarla… pero tanto como para retener su nombre de cara a la posteridad, ejem.

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Iglesia anónima

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Iglesia anónima

Sin tiempo para más pero contentos tras una visita muy completa de la ciudad, que además sirvió para darnos un respiro de la tónica de road trip que marcaba el viaje, seguimos nuestra ruta rumbo a los fiordos, que iban a monopolizar la segunda mitad de nuestro viaje.

Hicimos noche en el camping Gjora, uno de los mejores del viaje por la belleza de la cabaña, por su equipamiento y por su precio.

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Camping Gjora

Recorrido del día en Google Maps.