Andorra: Estanys de Juclar

11.8.2012

Conocí el Vall d’Incles en agosto de 2009 y desde entonces tenía pendiente hacer una ruta por él. En mi primera visita sólo nos quedamos en los alrededores del parking, remojando los pies en un arroyo. Recuerdo que me atrajo especialmente su paz y tranquilidad, lo cercano que está de todo el meollo andorrano y, a la vez, lo lejano que aparenta estar de él, como si por sí solo constituyera otro pequeño país dentro de Andorra.

-14

Elegimos la subida a los Estanys de Juclar, probablemente la excursión más popular del valle. En los meses de julio y agosto el acceso al valle está restringido de 10 a 18h y hay que aparcar el coche en su entrada. Existe un servicio de bus que por 3 euros (ida y vuelta) te acerca al fondo del valle, donde empiezan casi todas las excursiones. En caso de querer ahorrar esos euros, se puede optar por llegar andando a través de un sendero de escaso desnivel que recorre l’Obac d’Incles, lo cual supone 1h y media extra de excursión (45 minutos ida y otros 45 de vuelta). Como estábamos en plena ola de calor, optamos por el bus.

Desde el fondo del valle, hay que seguir la pista y pronto se convierte en un camino muy bien señalizado que conduce a los lagos en unas 2h. No presenta ninguna dificultad técnica significativa, sólo algún breve tramo de pendiente pronunciada que puede atragantarse más de la cuenta, pero nada del otro mundo. Había gente de todas las edades haciendo la excursión, incluso mujeres con minifalda, hombre con los hijos a sus espaldas… Nada épico para un excursionista habituado.

El entretenimiento está asegurado gracias a las preciosas vistas que se dejan atrás a medida que se va ganando altura y a las numerosas cascadas que descienden de los lagos.

-2 -3 -13

A los dos tercios de subida, aproximadamente, se encuentra la Pleta de Juclar, una llanura en la que se ha erigido un monumento-mirador en homenaje de las víctimas de un accidente de helicóptero ocurrido en junio de 2011.

-4 -12

Una vez arriba, el excursionista tiene como premio un precioso lago de aguas cristalinas, el más grande de toda Andorra, situado a los pies de un majestuoso circo glaciar. En realidad no hay un sólo lago, sino varios, conocidos como Estanys de Juclar, pero el primero de ellos, el Estany primer de Juclar, es el más grande y conocido y a la práctica se apodera por sí sólo de la denominación de Estany Juclar.

-10 -6 -9 -7 -8 -11

La bajada se realiza por el mismo camino y dura apenas 1h y media. En total, la excursión dura unas 3h y media, entre subida y bajada, sin contar con las paradas. En caso de no coger el bus e iniciar la excursión al principio del Vall d’Incles, hay que añadir otra hora y media aproximadamente.

Una excursión muy recomendable, tanto para iniciados como para no iniciados.

Anuncios

Cabrera

26.7.2012

La joya de la corona del viaje a Mallorca iba a ser, paradójicamente, la visita de Cabrera, la mayor de las islas que conforman el Parque nacional marítimo-terrestre del Archipiélago de Cabrera.

Cabrera se encuentra al sur de Mallorca, a poco más de 15 kilómetros del puerto de la Colònia de Sant Jordi, desde el que salen a diario múltiples embarcaciones rumbo a la isla. Recomiendo la que reservamos nosotros a través de la empresa marcabrera (desembarco + Sa Cova Blava). El trayecto en lancha rápida fue una experiencia única y divertidísima, aparte de que la capacidad de la misma no superaba las 12 personas, lo cual permitió evitar las hordas de guiris de otras embarcaciones.

Pese a su reducida extensión, la historia de Cabrera es muy rica y a lo largo de los siglos ha servido de cobijo para las más importantes civilizaciones del Mediterráneo. Cuenta la leyenda que Aníbal Barca, el mítico líder cartaginés, pudo haber nacido en ella o en el cercano islote de Sa Conillera, aunque todo parece indicar que puede tratarse de una mala interpretación.

Tras la Guerra de la Independencia Española de principios del siglo XIX, Cabrera tuvo el dudoso honor de convertirse en el primer campo de concentración de la historia. Casi 10.000 prisioneros franceses fueron recluidos en la isla en 1809. No existía entonces ningún edificio que pudiera ejercer de prisión, salvo el pequeño castillo que domina la entrada al puerto, sino que la prisión era la propia isla, lo suficientemente alejada e incomunicada de cualquier lugar civilizado como para asegurar el confinamiento.

El suministro de alimentos desde Mallorca se realizó con cuentagotas, máxime cuando había temporal en alta mar. Tras un incidente entre los prisioneros y los encargados de traerles la comida, pasaron tres meses sin recibir envío alguno… lo cual fomentó el canibalismo y la coprofagia, según varias leyendas.

El cautiverio no finalizó hasta 1814, tras haberse cobrado la vida de tres de cada cuatro prisioneros que llegaron a la isla.

Desde 1916, Cabrera es territorio militar, motivo por el cual se ha conservado virgen hasta nuestros días. Las únicas edificaciones que tiene son las dependencias de su diminuto puerto, un bar, un punto de información y el castillo. 

-7

Precisamente, nuestra primera visita ya en la isla fue la del Castillo de Cabrera, que se erige sobre una colina para dominar toda la bahía y el puerto. Su construcción se remonta al siglo XIV, con la intención de proteger la isla de las invasiones de piratas. Su visita es gratuita y, tras subir por una angosta escalera de caracol, permite contemplar una fabulosa panorámica del puerto.

-2-5-3

Como hacía un calor más que considerable, la siguiente parada no podía ser otra que la playa… En la bahía del puerto hay una playa relativamente grande, tratándose de Cabrera, a la que nos estábamos dirigiendo sin prisa pero sin pausa cuando descubrimos una calita desierta que pasaba prácticamente desapercebida desde el camino. Decidimos darnos un primer baño en ella… y ya no la abandonamos durante el resto del día.

-6

Bucear en Cabrera fue uno de los mejores momentos del verano, sólo superado por otro que llegaría unas pocas horas después… Faltan las palabras para definir cómo es el fondo marino en este pequeño archipiélago o cómo está el agua de limpia y cristalina.

De vuelta a la lancha, hicimos una parada en Sa Cova Blava, en la que nos dimos un baño. Este fue el momento mágico al que me refería en el párrafo anterior. Y es que el agua de Sa Cova Blava posee el más hermoso de los azules, gracias a la sorprendente luminosidad del lugar. Un azul tan increíble que es imposible de retener en la memoria, haciendo que cada visita de la cueva sea tan mágica como la primera. 

-8 -9-10-11

Tras descubrir que el paraíso existe, puedo asegurar que éste fue uno de los mejores días de mi vida.

Serra de Tramuntana: Sa Calobra – Torrent de Pareis – Cala Deià – Valldemossa

25.7.2012

Pese a que todo el mundo asocia Mallorca al mar, su paisaje que más me fascina es el de la Serra de Tramuntana. Declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en junio de 2011, cuenta con más de 50 picos por encima de los 1000 metros de altura, que se erigen como un muro sobre el mar en la costa noroeste de la isla.

Como no disponíamos de demasiado tiempo, el recorrido que hicimos fue bastante sesgado, limitándonos a visitar Sa Calobra, el Torrent de Pareis, el Port de Sóller, Cala Deià y Valldemossa

Llegar a Sa Calobra desde Palma es una auténtica epopeya, ya que hay que superar dos puertos de montaña que cuentan, en suma, con más de 800 curvas, la mayoría de ellas muy cerradas y empinadas. Se trata del Coll de Sa Batalla, que sube de Caimari a Lluc, y del Coll de Cals Reis, a través del que se realiza el descenso al mar desde lo alto de la Serra de Tramuntana.

El Coll de Cals Reis es un auténtico pata negra de la ingeniería de caminos. Justo al inicio de la bajada se encuentra el mítico Nus de sa Corbata, una doble curva de 270º a la derecha y 90º a la izquierda ideada 1928 por el ingeniero local Antonio Parietti para solucionar el paso por una zona especialmente agreste. Tomo prestada una foto aérea para que lo veáis.

Tras el Nus de sa Corbata empieza un descenso a tumba abierta de más de 700 metros de desnivel a lo largo de 10 kilómetros por una carretera antigua, estrecha, constantemente situada al filo de los acantilados, plagada de curvas de 180º y en la que en varios tramos no se pueden cruzar dos coche (y no describo lo que sientes cuando te cruzas con un autocar…). Dice la leyenda que para diseñarla utilizaron un asno mallorquín, de manera que allí por donde el asno decidió bajar construyeron la carretera. 

-8

El sufrimiento, sin embargo, tiene su premio, ya que abajo esperan Sa Calobra y el Torrent de Pareis, donde pasamos el resto de la mañana.

Sa Calobra es una calita más apta para ser fotografiada que para el baño, ya que suele estar llena de medusas, que son arrastradas hasta la costa por los oleajes de tramuntana, muy frecuentes en esta zona.

-2

Cerca de Sa Calobra se encuentra la desembocadura del Torrent de Pareis, a la que se accede por un pasadizo que atraviesa la montaña. El paisaje que ofrece es, a mi modo de ver, el más sorprendente de los que esconde Mallorca, ya que nadie espera encontrar algo así en la isla. Las aguas torrenciales y los procesos de disolución cárstica han creado un majestuoso cañón, cuyo recorrido está considerado como la excursión reina de la isla. Como en los meses de verano apenas lleva agua, la desembocadura se convierte en una cala de cantos rodados muy frecuentada.

-3-4-6-5

Tras comer en el Port de Sóller, nos dirigimos hacia Deià por la C-710, que recorre la Serra de Tramuntana de norte a sur con vistas hacia el mar durante la mayor parte de su recorrido. No pudimos visitar Deià, pese a estar considerado por muchos como el pueblo más bonito de la isla, ya que no encontramos aparcamiento, pero sí Cala Deià, una idílica cala a los pies de montañas de más de 1000 metros en la que nos dimos un señor baño.

-2-2 -3-2

Para terminar el día por todo lo alto, visitamos Valldemossa, parada obligatoria en toda visita a Mallorca. Decía antes que Deià estaba considerado por muchos como el pueblo más bonito de la isla. Muy probablemente los que no eligen Deià es porque prefieren Valldemossa, mundialmente conocido por su Cartuja, en la que se hospedaron durante diferentes temporadas personajes tan ilustres como Frédéric Chopin, Rubén Darío y Jorge Luis Borges.

-4-2

Sin lugar a dudas, la de Chopin fue la estancia más sonada de todas. Llegó a la isla en 1838 aconsejado por su médico, que le aseguró que el clima balear le ayudaría a mejorar su deteriorada salud. Sin embargo, ese año fue especialmente húmedo y lluvioso, lo cual provocó que su salud empeorara aún más y abandonara la isla. La presencia de un personaje tan famoso en un lugar tan pequeño, familiar y poco dado a recibir forasteros como era Mallorca en esa época fue todo un acontecimiento para la gente local.

Valldemossa se encuentra encajonado entre montañas y se caracteriza por sus estrechas y empinadas calles empedradas, ornamentadas con flores y plantas por sus habitantes. Pese a que suele estar bastante concurrido tanto por mallorquines como por turistas, un paseo por Valldemossa transmite una tranquilidad muy reconfortante.

-5-2 -7 -6-2

No hubo tiempo para más. Quedaron pendientes visitas clásicas como las del Monasteri de Lluc, Cala Tuent, el pueblo de Deià, Llucalcari, Na Foradada, S’Estaca, el Port des Canonge, Cala Banyalbufar… Demasiados sitios interesantes para un sólo día.