Viaje a Aosta (VII): Château de Chillon – Montreux – Évian-les-Bains

20.7.2012

Con la sensación de que ya habíamos agotado el valle de Aosta, improvisamos una fugaz visita a Suiza, nuestro país fetiche. La idea de visitarlo, al igual que la de subir al funicular del Mont Blanc, la habíamos confirmado y rechazado varias veces a lo largo del viaje, hasta que finalmente nos dejamos llevar por un arrebato.

Puede parecer algo simple, pero la sensación de entrar en terreno Suizo, cruzando el Paso del Gran San Bernardo, fue uno de los momentos de mayor euforia del viaje. La lástima es que, tratándose de un único día, nuestro plan no podía pretender ver todo lo que hubiéramos querido, así que nos conformamos con acercarnos hasta Montreux, a orillas del Lac Léman.

En las afueras de Montreux se encuentra el Château de Chillon, uno de los edificios más famosos de Suiza y catalogado como monumento histórico del país. Su privilegiada situación sobre una roca a orillas del lago y rodeado de escarpadas montañas hizo que Victor Hugo lo describiera como un macizo de torres sobre un macizo de rocas.

Château de Chillon

Château de Chillon

Fue una importante edificación defensiva desde la Edad de Bronce, posteriormente fortificada por los romanos. Su localización, aparte de privilegiada, tenía tintes estratégicos, ya que cerraba el paso del valle del Ródano para los que desde Italia pretendían dirigirse a Francia o Alemania y viceversa, lo cual permitía el control comercial y militar de la ruta y aplicar un peaje.

El sótano del castillo fue una importante prisión. Su prisionero más conocido fue François Bonivard, un reformador de Ginebra que pasó cuatro años atado a un pilar. Lord Byron, cautivado por su historia y fascinado por el castillo durante su residencia en Suiza, le dedicó uno de sus poemas más famosos, El Prisionero de Chillon, e indirectamente convirtió el lugar en punto de peregrinación y centro de turismo, dando pie al crecimiento de Montreux.

Existe la teoría de que Tchaikovsky se inspiró en el Lac Léman para componer El lago de los cisnes y que el castillo que aparece en su primer y tercer acto es el de Chillon.

El Lac Léman es tan inmenso que uno se olvida de que está frente a un lago. Un auténtico mar entre montañas.

Lac Léman

Montreux me recordó mucho a una típica ciudad de la Costa Azul, con su casino, sus hoteles de lujo y un paseo marítimo que parecía más bien una pasarela de moda. Matamos el tiempo antes de comer recorriendo dicho paseo, en busca de la estatua de Freddie Mercury, pero nos liamos un poco y andamos un buen rato en el sentido equivocado, pese a que la teníamos a dos minutos de donde habíamos aparcado.

Montreux

Uno de los acontecimientos más conocidos y prestigiosos de la ciudad es su Festival de Jazz. Pese a que como es lógico el jazz predomina en su cartel, está abierto a otros estilos y en él han participado artistas tan dispares como Radiohead, Deep Purple, Johnny Cash o Lou Reed.

La conocidísima canción Smoke on the Water, de Deep Purple, cuenta la historia del incendio del casino de Montreux durante un concierto de Frank Zappa el 4 de diciembre de 1971.

La región de Montreux es conocida también por ser fuente de inspiración de Freddie Mercury y Charles Chaplin, entre otros artistas de renombre. Charles Chaplin tiene su propia estatua en Vevey, la localidad en la que residió, mientras que Freddie la tiene en pleno paseo marítimo de Montreux, gracias a la financiación de Montserrat Caballé. Una foto inevitable.

Freddie Mercury

Finiquitado Montreux, por la tarde nos metimos en territorio francés para visitar Évian-les-Bains, situado en la orilla sur del Lac Léman y famoso por su agua y sus balnearios. No estuvo mal la visita, pero fue un poco de relleno, para ocupar una tarde en la que no sabíamos dónde ir. Me gusta más la vista del lago desde Suiza, ya que permite ver el contraste entre el agua y los Alpes franceses, que se levantan como un muro frente a la orilla del mismo.

Évian-les-Bains

De vuelta hacia a Aosta, el paso por el Gran San Bernardo fue bastante épico por culpa de la niebla, evocando una etapa a cara de perro del Giro de Italia o del Tour de Francia, y nos dejó, nuevamente, unos paisajes para el recuerdo.

Gran San Bernardo

Esa iba a ser nuestra última noche en Aosta. A la mañana siguiente pondríamos rumbo hacia Annecy, parada improvisada pensada para dividir la vuelta a España en dos etapas. Aún entonces no lo sabíamos, pero la decisión de anticipar la vuelta un día fue acertadísima y nos libró de un lío de los gordos, por una razón que explicaré en la siguiente entrada.

La de Annecy sería también una visita cargada de simbolismo: hacía dos años habíamos finalizado allí otro viaje a los Alpes, celebrando la experiencia con un buen entrecot… y en este viaje no iba a ser menos.

Recorrido del día en Google Maps.

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2 pensamientos en “Viaje a Aosta (VII): Château de Chillon – Montreux – Évian-les-Bains

  1. Vaya maravilla!!! El castillo me ha robado el corazón y con la foto de Freddie me habéis robado alguna lagrimilla… Qué grande era! 😉

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