Viaje a Aosta (III): Lago di Place Moulin – Gran San Bernardo – Etroubles – Lago Blu

16.7.2012

El de Aosta es un larguísimo valle a partir del que se ramifican multitud de valles laterales más pequeños. Es precisamente en estos valles laterales donde reside el verdadero encanto de la región, ya que el principal está algo masificado de pueblos, industrias,… Una de estas ramificaciones es Valpelline, al que se accede desde la carretera que lleva al paso del Gran San Bernardo y cuyo recorrido en coche nos ocupó buena parte de la mañana.

Al final de la carretera que lo atraviesa se encuentra el Lago di Place Moulin, uno de los más grandes de la región. Se trata también de un lago artificial, al igual que el Lago Goillet, y su presa, con sus 155 metros de altura y 678 de longitud, es una de las más grandes de Europa. Este último es un dato que he sabido a posteriori, en su momento no le hice el más mínimo caso… Una presa como otras tantas, debí pensar.

En principio nos habíamos planteado el día como de relax, pero una vez en el lago nos picó el gusanillo y decidimos recorrer una pista que bordeaba una de sus orillas y que nos condujo hasta el Rifugio Prarayer.

Lago di Place Moulin

Lago di Place Moulin

Lago di Place Moulin

Como se puede apreciar en las fotos, el paisaje no fue tan espectacular como el de la jornada anterior, pero hay que destacar que cuanto a fauna y flora la excursión fue muy superior. Fue especialmente increíble la cantidad de mariposas que vimos.

Comimos cerca del Rifugio Prarayer, disfrutando de uno de esos baños de pies tan reparadores que nos solemos dar en alta montaña.

Alrededores Rifugio Prarayer

Alrededores Rifugio Prarayer

Tras la excursión, subimos en coche el puerto del Gran San Bernardo, uno de los más míticos de los Alpes. Aunque el paisaje es bello a lo largo de todo su recorrido, es especialmente espectacular en sus últimos kilómetros, cuando debido a la hostilidad del clima la flora desaparece y emergen unas curiosas formaciones rocosas. Según las estadísticas meteorológicas, en esta zona la oscilación térmica a lo largo del año comprende desde los – 30ºC hasta los +19ºC y la acumulación de nieve llega a superar los 20 metros de altura.

Gran San Bernardo

Gran San Bernardo

Gran San Bernardo

Gran San Bernardo

El Paso del Gran San Bernardo, ya en la cima, es un lugar lleno de historia. Se trata de uno de los pocos pasos que comunican las vertientes norte y sur de los Alpes y, a su vez, es uno de los más usados desde la antigüedad.

Algunas hipótesis sostienen que fue a través de este paso por donde Aníbal cruzó los Alpes con su ejército y sus elefantes con el objetivo de conquistar el norte de Italia, en una de las estrategias militares más aplaudidas de la historia.

Dos siglos después, el año 12 a.C., durante el mandato de Augusto, se construyó una calzada romana para comunicar Aosta y Martigny.

Otro sonado paso fue el que hizo Napoleón junto a 40.000 hombre, 5.000 caballos, 50 cañones y 8 obuses en el año 1800. En total se necesitaron ocho días para que pasara el ejército completo.

La Vía Francigena, principal ruta de peregrinación a Roma durante el medievo y que recorría 1.700 km desde Cantenbury hasta la tumba de San Pedro, cruzaba de Suiza a Italia a través de este paso. Curiosamente, tres meses y medio antes había estado en otro paso de la Vía Francigena en Siena.

Asimismo, en el año 1035 se construyó junto al paso un hospicio para asistir a los numerosos viajeros que recorrían la Vía Francigena. Siglos después, los canónigos del hospicio empezaron a criar grandes perros para su guarda y protección, así como también para asistir a los monjes sobre la nieve, prevenir aludes y rescatar viajeros. Había nacido la raza San Bernardo.

Dejando los datos históricos de lado, una vez en la frontera, aparte de contemplar el lago que la acompaña, no pudimos resistirnos al caprichito de poner un pie en Suiza, nuestro país fetiche.

Paso del Gran San Bernardo

Paso del Gran San Bernardo

Bajando de nuevo hacia el valle de Aosta, hicimos una parada en Etroubles, del que habíamos leído maravillas. En la entrada del pueblo, un cartel recuerda con toda la inmodestia del mundo que se trata de uno de los pueblos más bonitos de Italia. La visita no podía ser más prometedora.

Sin embargo, el chasco que nos llevamos fue monumental. No se puede decir que sea feo, porque no lo es, pero sí se trata de un pueblo de lo más normal y corriente. No tan bonito como El Papiol y éste no tiene fama alguna. No pretendo disuadir a nadie respecto a su visita, pero sí que nadie espere algo a la altura de su incomprensible fama.

Etroubles

Etroubles

Etroubles

Con varias horas de luz por delante y sin ningún plan en mente, decidimos que para quitarnos el mal sabor de boca que nos había dejado Etroubles lo mejor era volver al Lago Blu. Nos daba igual que ya lo hubiéramos visto el día anterior y que para repitir visita tuviéramos que recorrer 140 km entre ida y vuelta… Fue mentar la posibilidad de volver y… dicho y hecho, fin del dilema. En esta ocasión, la visita tuvo el aliciente de la puesta de sol sobre el Cervino.

Lago Blu

Hay quien disfruta contemplando cuadros, esculturas… Yo disfruto contemplando montañas, esas abstractas obras de arte naturales.

A estas alturas del viaje, al Cervino le había surgido un mito en ciernes como competidor: Europe Endless, de Kraftwerk. La empezamos a usar, medio en coña medio en serio, al principio y al final de nuestros recorridos en coche, ya que nos parecía muy evocadora para un viaje por Europa, pero pronto empezamos a descubrirle una magia sobrenatural de difícil explicación. A modo de resumen, que suene Europe Endless es sinónimo de cruzarse con ciclistas. No falló ni una sola vez a lo largo del viaje, dando igual que lloviera, hiciera niebla, estuviéramos cruzando un puerto de montaña imposible o que fuera ya de noche y circuláramos por una carretera poco transitada. Además, la duración de la canción es sin duda alguna la divina proporción de las medidas de tiempo. Si la queríamos escuchar antes de llegar al hotel… la llegada al mismo coincidía exactamente con su final. Si queríamos escucharla antes de cruzar un puerto de montaña, el momento en que lo coronábamos coincidía también con su final. 

No hablo de hechos aislados, no. Es una canción con magia. Meses después, en otra escapada de alta montaña junto a Jose y con el ipod en modo aleatorio, sonó de las primeras canciones entre un total de 1200 que contenía. Así que poca broma con el tema y a disfrutar de la canción.

Recorrido del día en Google Maps.

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