Viaje a Aosta (IV): Val di Rhêmes – Valgrisenche

17.7.2012

Val di Rhêmes es otro valle lateral al que se accede desde el valle de Aosta. Forma parte del Parque Nacional Gran Paradiso, el primer parque nacional de la historia de Italia y principal aliciente de nuestra visita a la región. Llevábamos tres días en la zona y ya iba siendo hora de hincarle el diente, así que nuestro plan para ese día sería una sencilla excursión por este valle.

Dejamos el coche cerca de Thumel, última aldea a la que se puede acceder por la carretera, y de allí tomamos el sendero principal que recorre el fondo del valle en dirección al Rifugio Benevolo, nombre cargado de ironía teniendo en cuenta que para acceder a él debes ascender durante unas dos horas. Pronto nos dimos cuenta de que aquella iba a ser una excursión de las que se recuerdan, dada la belleza del entorno.

Val di Rhêmes

El recorrido se caracterizó por una pendiente constante que, sin poderse considerar dura, apenas nos dio tregua. Si en la jornada anterior nos sorprendió la cantidad de mariposas que encontramos, Val di Rhêmes destaca por la multitud de flores y cascadas. Una de las más espectaculares es la Cascata del torrente Goletta, justo antes de llegar al refugio.

Cascata del torrente Goletta

Tras comer cerca del Rifugio Benevolo, decidimos avanzar un poco más hacia el fondo del valle para poder ver mejor su circo glaciar y gozar de una amplia panorámica hacia atrás. Hete aquí el autor del blog disfrazado de Sherpa.

Val di Rhêmes

Val di Rhêmes

Para la vuelta, tomamos un sendero alternativo que se erigió sin duda alguna en el mejor tramo de la excursión. Un trayecto aéreo por la cornisa del valle con unas vistas espectaculares, especialmente del Granta Parey, la montaña símbolo del lugar.

Val di Rhêmes

Val di Rhêmes

Val di Rhêmes

Val di Rhêmes

Tras superar un tramo un poco peligroso, nos dimos el tan ansiado premio de bañar los pies en un río. 

Val di Rhêmes

La última bajada fue menos dura de lo que esperábamos y, además, transcurrió por uno de los pocos bosques del valle, lo cual amortiguó los efectos del calor. 

Tres meses y medio después, considero esta excursión como la más completa que hicimos durante todo el viaje.

Para matar el tiempo antes de la hora de destrozar a Jose en el Trivial cenar, recorrimos en coche Valgrisenche, un valle paralelo al Val di Rhêmes pero no incluido en el Parque Nacional de Gran Paradiso.

Valgrisenche

En la próxima entrada sentiremos un subidón de adrenalina.

Recorrido del día en Google Maps.

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Viaje a Aosta (III): Lago di Place Moulin – Gran San Bernardo – Etroubles – Lago Blu

16.7.2012

El de Aosta es un larguísimo valle a partir del que se ramifican multitud de valles laterales más pequeños. Es precisamente en estos valles laterales donde reside el verdadero encanto de la región, ya que el principal está algo masificado de pueblos, industrias,… Una de estas ramificaciones es Valpelline, al que se accede desde la carretera que lleva al paso del Gran San Bernardo y cuyo recorrido en coche nos ocupó buena parte de la mañana.

Al final de la carretera que lo atraviesa se encuentra el Lago di Place Moulin, uno de los más grandes de la región. Se trata también de un lago artificial, al igual que el Lago Goillet, y su presa, con sus 155 metros de altura y 678 de longitud, es una de las más grandes de Europa. Este último es un dato que he sabido a posteriori, en su momento no le hice el más mínimo caso… Una presa como otras tantas, debí pensar.

En principio nos habíamos planteado el día como de relax, pero una vez en el lago nos picó el gusanillo y decidimos recorrer una pista que bordeaba una de sus orillas y que nos condujo hasta el Rifugio Prarayer.

Lago di Place Moulin

Lago di Place Moulin

Lago di Place Moulin

Como se puede apreciar en las fotos, el paisaje no fue tan espectacular como el de la jornada anterior, pero hay que destacar que cuanto a fauna y flora la excursión fue muy superior. Fue especialmente increíble la cantidad de mariposas que vimos.

Comimos cerca del Rifugio Prarayer, disfrutando de uno de esos baños de pies tan reparadores que nos solemos dar en alta montaña.

Alrededores Rifugio Prarayer

Alrededores Rifugio Prarayer

Tras la excursión, subimos en coche el puerto del Gran San Bernardo, uno de los más míticos de los Alpes. Aunque el paisaje es bello a lo largo de todo su recorrido, es especialmente espectacular en sus últimos kilómetros, cuando debido a la hostilidad del clima la flora desaparece y emergen unas curiosas formaciones rocosas. Según las estadísticas meteorológicas, en esta zona la oscilación térmica a lo largo del año comprende desde los – 30ºC hasta los +19ºC y la acumulación de nieve llega a superar los 20 metros de altura.

Gran San Bernardo

Gran San Bernardo

Gran San Bernardo

Gran San Bernardo

El Paso del Gran San Bernardo, ya en la cima, es un lugar lleno de historia. Se trata de uno de los pocos pasos que comunican las vertientes norte y sur de los Alpes y, a su vez, es uno de los más usados desde la antigüedad.

Algunas hipótesis sostienen que fue a través de este paso por donde Aníbal cruzó los Alpes con su ejército y sus elefantes con el objetivo de conquistar el norte de Italia, en una de las estrategias militares más aplaudidas de la historia.

Dos siglos después, el año 12 a.C., durante el mandato de Augusto, se construyó una calzada romana para comunicar Aosta y Martigny.

Otro sonado paso fue el que hizo Napoleón junto a 40.000 hombre, 5.000 caballos, 50 cañones y 8 obuses en el año 1800. En total se necesitaron ocho días para que pasara el ejército completo.

La Vía Francigena, principal ruta de peregrinación a Roma durante el medievo y que recorría 1.700 km desde Cantenbury hasta la tumba de San Pedro, cruzaba de Suiza a Italia a través de este paso. Curiosamente, tres meses y medio antes había estado en otro paso de la Vía Francigena en Siena.

Asimismo, en el año 1035 se construyó junto al paso un hospicio para asistir a los numerosos viajeros que recorrían la Vía Francigena. Siglos después, los canónigos del hospicio empezaron a criar grandes perros para su guarda y protección, así como también para asistir a los monjes sobre la nieve, prevenir aludes y rescatar viajeros. Había nacido la raza San Bernardo.

Dejando los datos históricos de lado, una vez en la frontera, aparte de contemplar el lago que la acompaña, no pudimos resistirnos al caprichito de poner un pie en Suiza, nuestro país fetiche.

Paso del Gran San Bernardo

Paso del Gran San Bernardo

Bajando de nuevo hacia el valle de Aosta, hicimos una parada en Etroubles, del que habíamos leído maravillas. En la entrada del pueblo, un cartel recuerda con toda la inmodestia del mundo que se trata de uno de los pueblos más bonitos de Italia. La visita no podía ser más prometedora.

Sin embargo, el chasco que nos llevamos fue monumental. No se puede decir que sea feo, porque no lo es, pero sí se trata de un pueblo de lo más normal y corriente. No tan bonito como El Papiol y éste no tiene fama alguna. No pretendo disuadir a nadie respecto a su visita, pero sí que nadie espere algo a la altura de su incomprensible fama.

Etroubles

Etroubles

Etroubles

Con varias horas de luz por delante y sin ningún plan en mente, decidimos que para quitarnos el mal sabor de boca que nos había dejado Etroubles lo mejor era volver al Lago Blu. Nos daba igual que ya lo hubiéramos visto el día anterior y que para repitir visita tuviéramos que recorrer 140 km entre ida y vuelta… Fue mentar la posibilidad de volver y… dicho y hecho, fin del dilema. En esta ocasión, la visita tuvo el aliciente de la puesta de sol sobre el Cervino.

Lago Blu

Hay quien disfruta contemplando cuadros, esculturas… Yo disfruto contemplando montañas, esas abstractas obras de arte naturales.

A estas alturas del viaje, al Cervino le había surgido un mito en ciernes como competidor: Europe Endless, de Kraftwerk. La empezamos a usar, medio en coña medio en serio, al principio y al final de nuestros recorridos en coche, ya que nos parecía muy evocadora para un viaje por Europa, pero pronto empezamos a descubrirle una magia sobrenatural de difícil explicación. A modo de resumen, que suene Europe Endless es sinónimo de cruzarse con ciclistas. No falló ni una sola vez a lo largo del viaje, dando igual que lloviera, hiciera niebla, estuviéramos cruzando un puerto de montaña imposible o que fuera ya de noche y circuláramos por una carretera poco transitada. Además, la duración de la canción es sin duda alguna la divina proporción de las medidas de tiempo. Si la queríamos escuchar antes de llegar al hotel… la llegada al mismo coincidía exactamente con su final. Si queríamos escucharla antes de cruzar un puerto de montaña, el momento en que lo coronábamos coincidía también con su final. 

No hablo de hechos aislados, no. Es una canción con magia. Meses después, en otra escapada de alta montaña junto a Jose y con el ipod en modo aleatorio, sonó de las primeras canciones entre un total de 1200 que contenía. Así que poca broma con el tema y a disfrutar de la canción.

Recorrido del día en Google Maps.

Viaje a Aosta (II): Breuil/Cervinia – Lago Goillet – Lago Blu

15.7.2012

Para la primera jornada entera en Aosta no nos andamos con rodeos y jugamos a caballo ganador. Todo el mundo conoce nuestra devoción por el Cervino, así que decidimos rendirle pleitesía acercándonos a la estación de esquí de BreuilCervinia.

BreuilCervinia debe su doble nombre a razones políticas. El original era Breuil, de origen francés, pero el fascismo italiano lo cambió por Cervinia. Ahora mismo se le conoce por uno u otro nombre, tanto monta monta tanto.

Sinceramente, no esperaba poder divisar el Cervino con tantísima claridad. Pensaba que, al contrario de lo que sucede desde Suiza, desde Italia apenas se llegaba a distinguir su silueta entre las montañas… pero en realidad sucede todo lo contrario, se puede ver tan de cerca que impone. Así pues, el perfecto mirador del Cervino está en BreuilCervinia, aunque para mi gusto su mejor perfil, el que permite identificar mejor su característica forma piramidal, se divisa desde Zermatt.

Breuil-Cervinia

La excursión que elegimos fue una circular: Breuil/Cervinia – Plan MaisonLago Goillet. Fue una caminata relativamente breve pero de gran desnivel, especialmente en el primer tramo de ascensión desde BreuilCervinia hasta Plan Maison, que sigue el recorrido de un teleférico y que destaca principalmente por la imponente silueta del Cervino, que mejora paso tras paso a medida que se toma altura.

Cervino

Queríamos comer en el restaurante del teleférico, pero sus precios no eran nada razonables, así que tiramos de pica-pica para matar el hambre. En Plan Maison abandonamos la ascensión pura y dura y a través de un camino con suaves subidas y bajadas nos dirigimos hacia el Lago Goillet.

Lago Goillet

Como se puede ver, es un lago artificial, construido entre 1939 y 1948 para la obtención de energía hidroeléctrica y de nieve artificial. Nuestra ilusión era darle la vuelta para poder gozar del reflejo del Cervino sobre sus aguas, pero ese día estaban algo movidas y no lo pudimos ver. Sin embargo, la vuelta bien valió la pena, ya que la vista del lago con el Cervino de fondo es una de las mejores que disfrutamos a lo largo de todo el viaje.

Lago Goillet

Lago Goillet

Lago Goillet

Del Lago Goillet descendimos de nuevo a BreuilCervinia a través de una pista, dando por finalizada nuestra primera ruta del viaje. 

A unos 2 kilómetros de BreuilCervinia, junto a la carretera principal, se encuentra el Lago Blu. El reflejo del Cervino y su increíble agua azul lo convierten en uno de esos lugares que le reconcilian a uno con la vida. Una parada obligatoria y apta para todos los públicos.

Lago Blu

Por la tarde visitamos la ciudad de Aosta, capital de la región, pero la verdad es que nos pareció bastante decepcionante. 

Nos fuimos a dormir soñando con retos imposibles: ascensiones al Cervino, rutas de BreuilCervinia a Zermatt cruzando la frontera italo-suiza entre gigantes nevados,… Quizás para la próxima visita a los Alpes, quién sabe!

Recorrido del día en Google Maps.