Italia 2012 (II): Ferrara

4.4.2012

Tenía previsto seguir visitando Bolonia durante la mañana del día 4, hasta el momento en que se uniera mi familia al viaje para poner rumbo a la región de Le Marche, pero como la tarde del día anterior había cundido más de lo esperado improvisé una escapada a Ferrara. Fue una auténtica cita a ciegas, ya que no tenía la menor información sobre la ciudad, pero la experiencia resultó muy satisfactoria.

El casco antiguo de la ciudad está prácticamente intacto y fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Ante la necesidad de preservarlo, Ferrara ha apostado decididamente por el uso de la bicicleta, convirtiéndose en una de las ciudades con mayor densidad de bicicletas del mundo. Se estima que hay unas 100.000 para una población de 135.000 habitantes, una auténtica barbaridad.

Asimismo, Ferrara tiene el honor de ser considerada como la primera ciudad moderna de Europa, gracias a su innovadora planificación urbanística, que se remonta a mediados del siglo XIV.

Justo en el centro de la ciudad se encuentra el Castello Estense, fortaleza construida a mediados del siglo XIV para la defensa de la familia Estensi, los señores de la ciudad, tras sentirse amenazados por una revuelta popular.

Al norte del Castello Estense nace el Corso Ercole I d’Este, eje de la expansión renacentista. En ella se encuentra el bellísimo Palazzo dei Diamanti, uno de los edificios más célebres de la ciudad, revestido con 8.000 piedras de forma piramidal que por la diversa distribución de sus puntas y su coloración rosácea aleatoria crean diferentes efectos de perspectiva.

Al sur del Castello Estense se encuentra el casco viejo de la ciudad. Su edificio más famoso es el Duomo di San Giorgio, fusión perfecta entre el estilo románico y el gótico. Como particularidad, en su fachada derecha tiene adosada la Loggia dei Merci (logia de los mercaderes), que aún conserva su función original y alberga algunas tiendas.

Frente a la catedral está el Palazzo Municipale, antigua residencia de los Estensi, a cuyo patio se puede acceder a través de una bóveda llamada Volto del Cavallo. Actualmente el antiguo patio ducal es la concurrida Piazzetta Municipale, en la que destaca una hermosa escalera de honor que forma parte del palacio.La Via delle Volte es la que mejor define el pasado medieval de la ciudad. Se trata de una calle peatonal muy tranquila que destaca por sus múltiples bóvedas, que antiguamente unían las casas de los mercaderes con sus almacenes para que pudieran acceder a ellos sin necesidad de salir a la calle.

Todo esto es lo que dio de sí una mañana en Ferrara. Me quedaron muchas cosas por ver, como por ejemplo algún tramo de los 9 km de murallas que rodean la ciudad, pero creo que no podría haber aprovechado mejor el tiempo.

Probablemente no sea la ciudad más bonita del mundo. Probablemente no sea tampoco la ciudad más bonita de Italia. Probablemente no sea ni siquiera la ciudad más bonita de Emilia-Romagna. Sin embargo, si se presenta la ocasión no dudaré ni un instante en repetir visita para volver a sentir el indescriptible placer de pasear por sus calles.

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