Sevilla

6.1.2012

La primera escapada del 2012 llegó muy pronto y no pudo ser más satisfactoria. Fue mi primera visita de la capital andaluza y la verdad es que me gustó tanto que no me extrañaría que repitiera el viaje en un futuro no muy lejano, pero con algún día más para poderla ver de forma más pausada.

Nos alojamos en el Hotel Alminar, el cual recomiendo por su buenísima relación calidad-precio y su inmejorable ubicación, a 2 minutos de la catedral.

El día 6 lo dedicamos a visitar la Torre del Oro, el parque de María Luisa y la majestuosa Plaza de España, en la que pasamos buena parte de la mañana y de la tarde.

La Torre del Oro, al contrario de lo que dicta la leyenda, jamás fue un almacén de oro y plata procedente de América, sino que debe su nombre al brillo dorado que refleja sobre el río Guadalquivir.

El parque de María Luisa es el jardín público más famoso de la ciudad, situado frente a la Plaza España, de cuyo conjunto arquitectónico forma parte.

Seguramente pecaré de poco original, pero la Plaza de España fue sin duda alguna lo que más me impresionó de la ciudad. Construida como parte del proyecto de la Exposición Iberoamericana de 1929, tiene una superficie total de 50000 metros cuadrados y una forma semielíptica que simboliza el abrazo de España y de sus antiguas colonias.

Entre su gran amplitud, la belleza del conjunto arquitectónico, las escalinatas, los mosaicos dedicados a las diferentes comunidades autónomas, sus barquitos,… habría pasado todo el día allí.

Dos Jedis paseando por Naboo

Yo en mi mosaico

El resto del día lo dedicamos a tapear, beber, tapear y beber. Jamás es un mal plan.

7.1.2012

Nuestra segunda mañana en la ciudad la dedicamos a visitar el alcázar y la catedral.

El Real Alcázar de Sevilla fue la gran revelación del viaje. Su visita en un principio no estaba prevista, pero valió muchísimo la pena. Parece mentira la escasa fama que tiene en relación a otros palacios similares. Su interior, salvando las distancias, evoca a la Alhambra en cada una de sus esquinas.

Especial mención merece el Salón de los Embajadores, cuya cúpula parece un mosaico de la saga de libros del ojo mágico. Me fascinó.

Tras la visita de los palacios, no podía faltar un paseo por sus jardines, que combinan elementos árabes, renacentistas y modernos. Sin embargo, dejando los tecnicismos a un lado y a riesgo de parecer un tipo sin ninguna sensibilidad artística, lo que más me impresionó de ellos fueron sus altísimas palmeras.

La visita que sí teníamos clara de antemano era la visita de la Catedral de Santa María de la Sede, aka la Catedral de Sevilla, que contiene la tumba de Cristóbal Colón. Sin embargo, su principal reclamo es sin duda su campanario, la famosísima Giralda, de 104 metros de altura y símbolo de la ciudad. En un principio, fue construida a semejanza de mezquita Kutubia de Marrakech, pero su parte superior es de estilo renacentista.

La subida de la Giralda no se me hizo nada pesada y una vez arriba nos permitió gozar de unas vistas de la ciudad en 360º.

La tarde la dedicamos, una vez más, a tapear, beber, tapear y beber y a tomar un chocolate caliente en la terraza del Hotel Doña María, viendo la puesta de sol con unas maravillosas vistas de la Giralda. Por la noche, juergón de padre y muy señor mío en la zona de la Alameda de Hércules.

8.1.2012

El último día de viaje fue el más tranquilo turísticamente hablando, pese a que a la práctica fue el más duro de todos, por culpa del cansancio acumulado y, sobre todo, por la juerga de la noche previa.

Por la mañana, paseamos nuevamente por los alrededores de la catedral y visitamos la Plaza del Cabildo, de forma semicircular y a la que se accede por un túnel que pasa por debajo de los edificios que la conforman.

Después de comer, visitamos las Setas de la Encarnación, la nueva atracción turística de la ciudad. Me gustaron bastante, aunque entiendo que para los más tradicionales pueden parecer un atentado al buen gusto. Para los amantes de la fotografía, dan mucho mucho juego.

Y para cerrar el viaje, visita freak del Palacio de las Dueñas, aprovechando su cercanía con las setas.

Esta entrada no puedo terminarla con otra cosa que no sea el vídeo que marcó nuestro viaje.

South Ameeeeericaaaaaaaaa

Un pensamiento en “Sevilla

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