Sierra Nevada – Las Alpujarras

4.9.2011

Día 4 fue el elegido para visitar Sierra Nevada y las Alpujarras. Como amante de la alta montaña, me apetecía conocer otra gran cordillera.

De Sierra Nevada, poco puedo decir. Siendo el mes de septiembre de nevada no tenía nada. Las vistas son bonitas, pero para mi gusto se trata de la típicas montañas que por su imponencia son más bellas vistas desde la lejanía que desde la cercanía. No estoy en contra de las pistas de sky, pero el paisaje que dejan una vez la nieve se ha derretido es bastante desolador, como si acabara de pasar el ejército de los Hunos.

Tenía la ilusión de poder llegar a las Alpujarras por la montaña, pero la pista en cuestión está cerrada al tráfico de particulares. Tuvimos que retroceder hasta Granada y de allí tomar la autovía en dirección a Motril. En un tramo de la misma se pasa por el Suspiro del Moro, el lugar en el que Boabdil, girando la vista hacia Granada en su camino de destierro hacia las Alpujarras, rompió a llorar y su sultana madre Aixa al-Horra le espetó la famosa frase Llora como mujer lo que no has sabido defender como hombre.

De las Alpujarras, visitamos 3 pueblos. El primero de ellos fue Trevélez, famoso por su jamón y por autoproclamarse el pueblo más alto de España, a 1476 metros de altura, justo a los pies del Mulhacén. Este honor está bastante discutido ya que Valdelinares, en Teruel, se encuentra a 1692 metros, e incluso otros pueblos de la zona de las Alpujarras se proclaman también como los más altos. La visita a Trevélez valió la pena tanto por la belleza de sus vistas como por lo bien que comimos, aunque me pareció el pueblo menos bonito de los 3 que visitamos.

El siguiente pueblo que visitamos fue Capileira. Esta visita sí que fue de palabras mayores. Se trata de un pueblo absolutamente encantador, caracterizado por el blanco nuclear de sus casas, sus callejones tortuosos y las impresionantes vistas del Barranco del Poqueira.

Para terminar la ruta alpujarrera, hicimos una fugaz visita de Bubión. Con Capileira tan reciente, Bubión tiene todas las de perder, aunque en general es bastante parecido. Nos quedó pendiente visitar Pampaneira, el tercer pueblo situado en el Barranco del Poqueira, pero queríamos volver pronto a Granada y nos dio un poco de pereza.

Como nos sobraban horas antes de tener que devolver el coche, ya de vuelta a Granada aprovechamos para acercarnos al pueblo de Santa Fe, levantado en el mismo lugar donde los Reyes Católicos instalaron su campamento militar para la conquista de la ciudad. También en Santa Fe fue donde Cristóbal Colón acordó con los Reyes Católicos la financiación para viajar hacia las Indias América. Entre el patrimonio de Santa Fe, destaca su muralla, que actualmente delimita el casco antiguo, y sus cuatro puertas: la de Granada, la de Jaén, la de Sevilla, las tres conservadas, y la de Jerez, reconstruida en 1950.

Existe un pastel típico de este pueblo: el pionono. Como hacía mucho calor y estábamos demasiado llenos como para zampárnoslo, tomamos un helado con su sabor. Lo Kafkiano fue cuando le preguntamos a la heladera de qué estaba hecho el pastel en cuestión. Su respuesta fue: pues… de pionono! Y al insistir en la pregunta, repitió su respuesta, sin más. Personatge pintoresc, eh?

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