Escocia 2011(VI y VII): Edinburgh

13 y 14.9.2011

Visitamos la capital durante el último día y medio de viaje, tiempo insuficiente como para hacer un recorrido exhaustivo pero el justo como para recorrer varias veces la Royal Mile y Princes Street Gardens. Mezclaré fotos de ambos días, por eso habrá algunas en la que se verá el cielo totalmente nublado, correspondientes al día 13, y en otras despejado del 14, pero el recorrido que describo es el que hice el día 13, el cual recomiendo para quien no disponga de mucho tiempo para visitar la ciudad.

Empezamos nuestro recorrido con el Edinburgh Castle. Se trata sin lugar a dudas de la edificación más emblemática y preside la ciudad desde una posición de privilegio, en lo más alto de la Royal Mile, sobre una roca de origen volcánico. Su visita es imprescindible y puede ocupar toda una mañana, especialmente para aquellos que amen la historia y las colecciones de joyas, monedas, armas y trajes, pero personalmente disfruté más la del Stirling Castle un año antes.

Edinburgh Castle

Edinburgh Castle

Edinburgh Castle

Edinburgh Castle

Edinburgh Castle

¿Carod-Rovira?

Después del castillo, iniciamos el imprescindible paseo por la mítica Royal Mile, la calle más importante de la Old Town y que comunica dos edificaciones tan significativas como el Edinburgh Castle y el Holyroodhouse Palace. Su nombre se remonta al siglo XVI, cuando el rey la recorría en su trayecto desde el castillo hasta el palacio. Sus 1814 metros de longitud dieron origen a la denominada milla escocesa.

Royal Mile

Royal Mile

Royal Mile

Royal Mile

Royal Mile

Royal Mile

Royal Mile

Royal Mile

Royal Mile

En realidad, la Royal Mile es la suma de cuatro calles, aunque las diferencias entre ellas son imperceptibles, ya que siguen el mismo trayecto recto. De oeste a este, encontramos Castlehill, Lawnmarket, High Street y Canongate, y éste fue el sentido que seguimos en nuestro recorrido.

Sin dejar la Royal Mile, cerca del Edinburgh Castle se encuentra la Camera Obscura, ubicada en la Outlook Tower.

Camera Obscura

Mencionar la Camera Obscura hace que tataree inmediatamente esta debilidad personal:

St. Gilles Cathedral, de entrada gratuita, se encuentra en el tramo correspondiente a High Street. En teoría no se pueden hacer fotos en su interior sin autorización previa, pero cuando me enteré ya era demasiado tarde.

St. Gilles Cathedral

St. Gilles Cathedral

El reloj de Canongate Tolboth es uno de los principales atractivos de Canongate.

Canongate Tolboth

Al este de la Royal Mile se halla el Scottish Parliament Building, inaugurado en 2004. Su arquitecto fue el catalán Enric Miralles, fallecido en el año 2000 sin que pudiera ver concluida su obra. Frente al parlamento, el Holyroodhouse Palace, residencia oficial de la reina en Escocia, pone fin a la Royal Mile.

Scottish Parliament Building

Holyroodhouse Palace

Dejamos la Royal Mile y nos dirigimos a Calton Hill, una colina de 98 metros situada al este de Princes Street, la calle más emblemática de la New Town. Esta zona se conoce también como la Atenas del norte, gracias a la arquitectura del Monumento Nacional de Escocia, que recuerda a la de un templo griego inacabado. Aparte de dicho monumento, contiene también un monumento en homenaje al Almirante Nelson y el City Observatory. Cerca, visitamos un cementerio en el que descansan los restos del filósofo David Hume.

Calton Hill

Calton Hill

Nuestra intención era visitar a continuación el Walter Scott Monument, pero el día 13 hacía mucho viento y estaba cerrado como precaución, así que lo visité la mañana del 14. Situado en Princes Street Gardens, mide 61 metros, que le convierten en el monumento más alto dedicado a un escritor. Su fachada ennegrecida le da un toque siniestro. Consta de 267 escalones, dispuestos en forma de caracol en un pasadizo cada vez más estrecho y empinado, a través de la que se accede hasta 4 diferentes niveles, en los que uno puede descansar y contemplar sus impresionantes vistas en 360º. Hay muy buenos miradores en Edinburgh: el castillo, Calton Hill,… pero (a falta de visitar Artur’s Seat) el mejor de todos es el Walter Scott Monument, ya que permite verlo todo, desde el castillo hasta el Firth of Forth, el fiordo del río Forth en su desembocadura en el mar del Norte.

Walter Scott Monument

Walter Scott Monument

Balmoral Hotel y Calton Hill desde el Walter Scott Monument

Princes Street Gardens y Edinburgh Castle desde el Walter Scott Monument

New Town y, al fondo, Firth of Forth desde el Walter Scott Monument

Old Town desde el Walter Scott Monument

Princes Street y Princes Street Gardens desde el Walter Scott Monument

Estiramos al máximo la mañana y antes de comer nos desviamos del centro para visitar Dean Village, un coqueto y apacible barrio con aires de aldea situado a orillas del río Leith. Aprovechándose del río, fue un lugar muy próspero durante 800 años, hasta que entró en decadencia en la década de los 60 del siglo XX. Años después, resurgió hasta convertirse en una de las zonas residenciales más deseadas, dada su tranquilidad.

Dean Village

Tras la comida, llegó la hora de visitar Princes Street Gardens, el parque más importante del centro de la ciudad y ubicado en lo que antiguamente fue un lago, el Nor Loch. Separa la Old Town de la New Town y más que la belleza de sus jardines lo que más me gustó fueron las vistas que se tienen del castillo y la Old Town.

Old Town desde Princes Street Gardens

Edinburgh Castle desde Princes Street Gardens

Princes Street Gardens

Princes Street Gardens

En el corazón de Princes Street Gardens, se encuentra la National Gallery, que contiene la colección de pinturas y esculturas más importante de Escocia.

National Gallery

Volvimos a la Old Town para visitar el Grassmarket, antiguo escenario de mercados y ejecuciones públicas. Actualmente, se trata de una animada plaza de bares y restaurantes.

Grassmarket

Del Grassmarket nace la Cowgate, una sombría y oscura calle que debe su nombre a que en ella se colocaban las vacas durante los días de mercado. Fue residencia de numerosos inmigrantes irlandeses, hasta el punto de que en el siglo XIX se conocía la zona como Little Ireland.

Cowgate

Terminamos nuestro recorrido visitando la estatua de Greyfriars Bobby y el cementerio de Greyfriars Kyrkyard. Bobby fue un entrañable perro que tras la muerte de su dueño pasó los restantes 14 años de su vida junto a su tumba. La fidelidad de Bobby le convirtió en un héroe para los ciudadanos de Edinburgh, hasta el punto de levantar una pequeña estatua en su memoria.

Greyfriars Bobby

Greyfriars Bobby

Bobby fue enterrado junto a su dueño en el Greyfriars Kirkyard, un siniestro y oscuro cementerio en pleno corazón de la ciudad.

Greyfriars Kirkyard

Greyfriars Kirkyard

Lápidas haciendo una conga en Greyfriars Kirkyard

No hubo tiempo para más. Tengo la espina clavada de no haber podido visitar el Holyrood Park ni haber subido al Artur’s Seat, un antiguo volcán que con sus 251 metros es la mayor cumbre de la zona de Edinburgh.

Cierro la entrada con varias fotos de The Meadows, otro gran parque urbano que teníamos al lado del hostal. Este tipo de parques son lo que marcan la diferencia entre las ciudades británicas y las españolas. Me muero de envidia.

The Meadows

The Meadows

The Meadows

Escocia 2.0 había llegado a su fin.

Anuncios

Escocia 2011 (V) Rosslyn Chapel – Borders Abbeys

12.9.2011

Ya estábamos de vuelta a Edinburgh, pero nuestra visita de la capital iba a esperar un día más. Aprovechando que aún nos quedaba un día de alquiler del coche, hicimos un tour cultural por varias abadías de los Scottish Borders, región situada al sureste de las Lowlands, fronteriza con Inglaterra. Casi me he vuelto loco de placer retocando las fotos de esta entrada, a pesar de que sigo siendo bastante torpe con el Lightroom. Me gustaban todos los presets que probaba: en blanco y negro, subexpuestas, sobreexpuestas,… Al final he optado por un poco de todo.

Antes que las abadías, hicimos una visita de la Rosslyn Chapel, situada en Roslin, a unos 11 kilómetros al sur de Edinburgh. Su popularidad se ha multiplicado exponencialmente durante los últimos años gracias a El código Da Vinci, de Dan Brown (aka Dan Brownie), según el cual el Santo Grial se encontraría en ella. Conspiranoias aparte, fue una visita muy interesante que incluyó una explicación muy completa de toda su historia y leyendas.

Rosslyn Chapel

Me impactó especialmente la historia sobre el Pilar del Aprendiz, según la cual el albañil encargado de la capilla se fue a Roma en busca de inspiración para construir un pilar y al volver se encontró con que su aprendiz, tras un sueño inspirador, se había encargado de construirlo durante su ausencia. Preso de la ira y de la envidia, tras comprobar el reconocimiento y la admiración popular de la obra de su aprendiz, se vengó matándolo a mazazos. Esta historia sí que daría para una buena película, pardiez!

Mucho más al sur se encuentra la Melrose Abbey, en el pueblo del mismo nombre. De todas las abadías que vimos, fue sin duda la más impactante, dada su magnitud. Fundada como monasterio en 1136, fue castigada repetidamente por guerras, invasiones, saqueos… el denominador común de todas estas abadías, hasta que en 1545 Enrique VIII terminó de arruinarla. En su interior se encuentran enterrados varios reyes escoceses, así como el corazón embalsamado de Robert Bruce, el rey que consiguió la independencia de Escocia.

Melrose Abbey

Melrose Abbey

Melrose Abbey

Melrose Abbey

Melrose Abbey

Melrose Abbey

Melrose Abbey

Después de comer en Melrose, nos dirigimos a Jedburgh para ver la Jedburgh Abbey, fundada en el año 1138. Lo que más me llamó la atención fue que, más que una abadía en ruinas, parece una abadía en construcción, ya que su fachada está bastante bien conservada.

Jedburgh Abbey

Jedburgh Abbey

Jedburgh Abbey

Jedburgh Abbey

Seguimos la ruta con la Dryburgh Abbey, situada en las afueras de St. Boswells. Fundada en el año 1152, sufrió varios incendios y restauraciones a lo largo de la historia, hasta que quedó destruida en el año 1544. A diferencia de las demás abadías que visitamos, se encuentra alejada de cualquier población, en pleno bosque y a orillas del río Tweed, lo que le confiere un toque misterioso y casi fantasmal. Entre sus ruinas se encuentra enterrado, entre otros, Sir Walter Scott, considerado el primer best-selling de la literatura.

Dryburgh Abbey

Dryburgh Abbey

Dryburgh Abbey

Tumba de Sir Walter Scott

Para finalizar la ruta de abadías, visitamos la Kelso Abbey, en el pueblo del mismo nombre. Su entrada, a diferencia de las otras, es gratuita, aunque también hay que decir que es la menos interesante de todas. Su construcción empezó en 1128 y dada su cercanía con la frontera con Inglaterra sufrió repetidos ataques, hasta ser declarada oficialmente en ruinas en 1587.

Kelso Abbey

Kelso Abbey

Recorrido del día en Google Maps.

Escocia 2011 (IV) Stromness – Stacks of Duncansby – Dunrobin Castle – Edinburgh

11.9.2011

Amaneció el día con un imponente cielo azul y escasas nubes. Dio un poco de rabia tener que dejar Mainland justo cuando descubrimos que allí también, en ocasiones, sale el sol.

Stromness

La travesía de vuelta a Gran Bretaña nos permitió disfrutar nuevamente del Old Man of Hoy, aunque tampoco pudiéramos retratarlo correctamente, y descubrir la curiosa orografía de Hoy, que nos había pasado desapercibida dos días antes.

Hoy

Ya en Gran Bretaña, teníamos por delante un día muy largo de carretera para el que habíamos planificado sólo dos visitas turísticas. La primera de ellas fue la de Duncansby Head  y supuso desviarnos un poco respecto a la ruta más directa de vuelta a Edinburgh. Situada cerca de John O’Groats, en el noreste de la isla, se trata de una zona de acantilados que quitan el hipo, pero lo que sin duda llama más la atención del visitante son the Stacks of Duncansby, un par de rocas gemelas que con una forma sorprendente emergen del mar a escasos metros de la costa. El paseo hasta llegar a ellas no dura más de 20 minutos y transcurre íntegramente entre prados y al filo de los acantilados. Muy agradable y placentero.

Stacks of Duncansby

Stacks of Duncansby

La segunda parada turística fue la del Dunrobin Castle, cerca de Golspie, un castillo al más puro estilo Disney. Propiedad de los condes y duques de Sutherland, con sus 189 habitaciones es la casa más grande al norte de las Highlands. A finales de los años 60 e inicios de los 70 del siglo XX ejerció las funciones de internado y desde entonces le acompaña una leyenda de apariciones fantasmales.

Dunrobin Castle

Dunrobin Castle

En sus dependencias contiene multitud de colecciones de cuadros, muebles, uniformes, vajillas,… esa parte de la visita no es que me disgustara, pero me pareció algo pesada para lo que me apetecía en ese momento, sobre todo porque veníamos de meternos un completísimo Sunday Roast entre pecho y espalda. Lo que realmente vale la pena y deja un recuerdo imborrable a todo visitante es su precioso jardín, que por sí solo justifica el precio de la entrada.

Dunrobin Castle

Dunrobin Castle

Dunrobin Castle

Dunrobin Castle

El resto del día lo pasamos en el coche, de camino a Edinburgh. Del trayecto me quedé con el sabor agridulce de atravesar el Cairngorms National Park sin tiempo para pararnos. Lo poco que vi a través de la ventanilla me pareció muy sugerente. Queda pendiente para una futura visita. ¿Escocia 3.0?

Recorrido del día en Google Maps.