Formentera 2011 (IV): Sant Ferran – Cala Saona

9.7.2011

Tengo la teoría de que todo viaje que dura más de 3 días tiene un día tonto durante el que todo sale mal. Esto sucedió en nuestro cuarto día en Formentera, por lo que esta entrada tendrá muchos tintes de tragedia y una sola foto.

El plan era visitar la Fonda Pepe, en Sant Ferran, y Cala en Baster por la mañana y por la tarde hacer un recorrido de cala en cala por la costa de Migjorn. De todo esto, sólo pudimos cumplir con la visita a la Fonda Pepe.

Nada más llegar a Sant Ferran, sufrimos un percance con la bici que nos condicionó todo el día. Esta vez no se trataba de un pinchazo convencional, sino que se rompió espontáneamente toda la dentadura que sujeta la cadena en la zona de cambios, sin ninguna causa aparente. Por suerte, estábamos justo en frente de la Fonda Pepe, uno de los bares más míticos de la isla, frecuentemente visitado por Bob Dylan durante su estancia en Formentera para recuperarse de su famoso accidente de moto, pero yo sólo lo conocía por una mención en una canción de Antònia Font. Actualmente, la Fonda Pepe es un antro de mucho cuidado, pero me hizo ilusión tomar un aperitivo allí mientras esperábamos al servicio técnico de la bici.

Fonda Pepe

El problema es que no estábamos esperando al servicio técnico, sino que no había manera de localizarlo. Llamamos durante más de una hora sin recibir respuesta alguna. Estuvimos completamente desasistidos, sin saber qué hacer, hasta que tomamos la determinación de atar las bicis y coger un autobús hacia Es Pujols.

Comimos en Es Pujols, en la misma pizzería en la que habíamos comido dos días antes. A esa hora, ya habíamos conseguido hablar con el servicio técnico, que nos había prometido una bicicleta nueva a cambio de la estropeada. No había podido contestar nuestras llamadas antes porque tenía el móvil en silencio… Incluso, nos acercaría las bicicletas a Es Pujols, para que no tuviéramos que volver en autobús a Sant Ferran. Todo parecía perfecto hasta que, pedaleando de nuevo, nos dimos cuenta de que la bicicleta de recambio estaba completamente deshinchada.

Eso fue la gota que colmó el vaso. Eran ya más de las 15h y en todo el día no habíamos hecho nada de interés por culpa de las bicicletas. Decidimos ir a La Savina a devolverlas y a reclamar el retorno de la parte proporcional de los dos últimos días de alquiler. Nos dijeron que no hacían devoluciones, pero era tal la chapuza que nos habían hecho, una detrás de otra, que no fue difícil convencerlos para que hicieran una excepción con nosotros.

Como sin transporte en Formentera estás perdido, decidimos desistir en la idea de ir a Cala en Baster y Migjorn y volvimos a Cala Saona para pasar el resto de tarde. El día había sido un desastre, pero Cala Saona tiene esa clase de magia que te arregla cualquier disgusto.

Recorrido del día en Google Maps.

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