Formentera 2011 (III): La Mola – Caló des Mort – Tramuntana

8.7.2011

Como si de una etapa del Tour se tratara, nuestro tercer día de viaje era el equivalente a una etapa reina. 45 km de trayecto en bici, subiendo la única montaña significativa de la isla, a pleno sol del mes de julio. Vale, puede que no parezca para tanto, pero tratándose de gente desentrenada como nosotros creo que tiene mérito.

Por la mañana cruzamos toda la isla de oeste a este. Me encanta ese recorrido, ya que mires donde mires ves el mar. Cuando llegamos a los pies de La Mola ya estábamos reventados. Mal presagio. Tuvimos que reponer fuerzas antes de hacer frente al minipuerto que lleva al Pilar y al Far de La Mola.

La verdad es que, aunque fue duro, no me pareció terrible. Todo el mundo me decía que estábamos locos si pretendíamos subir a La Mola en bici, que nos iba a dar algo. Apenas son 192 metros de montaña, unas 10 rampas de carretera, y ya estábamos en la más alto. Antes, hicimos una breve parada a media subida para contemplar la isla desde su mirador más famoso. No es que sea una vista preciosa, pero sí curiosa, en la medida que permite ver la peculiar silueta de la isla.

Formentera

Llegamos a nuestro destino, el Far de la Mola, donde hicimos una nueva parada. No tiene tanto carisma como el Far de Barbaria, pero es más antiguo, inaugurado en 1861, e impresiona la altitud de sus acantilados, los más altos de toda la isla, de hasta 120 metros sobre el mar.

Far de la Mola

Sargantana

Este lugar fue fuente de inspiración para Jules Verne a la hora de escribir parte de su novela Hector Servadac y se sospecha que también para El faro del fin del mundo. Verne sentía predilección por la peculiar forma de la isla, en su mayoría plana pero con una pendiente estrecha y ascendente hacia el Far de la Mola, como si de una rampa de despegue se tratara. Una placa conmemora este vínculo entre Verne y Formentera.

Comimos en El Pilar de la Mola y al retomar las bicis sufrimos el primer contratiempo serio con ellas. Un pinchazo. Justo en el lugar de más difícil acceso de toda la isla. Por suerte teníamos contratado un seguro que lo cubría, pero tuvimos que esperar más de una hora entre que contactamos con el servicio técnico y que nos cambiaran la rueda.

Al bajar de La Mola, pasamos una hora en el Caló des Mort, una de las playas más míticas de la isla, a mar abierto, totalmente desprotegida de las olas. Ese día había bastante oleaje, y pese a ello el agua estaba impecable. Recordaba a la típica playa de Florida que sale en las pelis.

Caló des Mort

Caló des Mort

Después, aprovechando su cercanía, pasamos otro rato en una zona de la Platja de Tramuntana. Nada que añadir a lo que destaco de todas las playas de la isla. En este caso, la única diferencia es que el entorno es un poco más rocoso y puede resultar molesto para cierta gente. A mí la verdad es que no, ya que de pequeño me acostumbré a las playas de rocas, las prefería respecto a las de arena ya que me entretenía buceando en busca de esqueletos de erizo, de los cuales era coleccionista.

Platja de Tramuntana

Platja de Tramuntana

El día dio poco más de sí, salvo la enésima puesta de sol del viaje, esta vez desde Punta Rassa.

Punta Rassa

Punta Rassa

Recorrido del día en Google Maps.

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2 pensamientos en “Formentera 2011 (III): La Mola – Caló des Mort – Tramuntana

  1. Un análisis más ajustado a la realidad hubiera dejado claro que mientras yo ni me inmuté en la ascensión, vosotros dos ibais arrastrándoos por el asfalto cual Induráin con la pájara del Tour del 96.

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