Formentera 2011 (II): Sant Francesc – Es Pujols – Illetes

7.7.2011

La primera noche en el apartamento fue inolvidable… por lo terrible. No habíamos comprado ninguna clase de insecticida, repelente… y sufrimos la ira de decenas de mosquitos. Lo peor de todo no fueron tanto las picaduras como los zumbidos de sus vuelos cerca de la oreja. Desesperante. Aparte, puede que fuera la noche más calurosa de todo julio y no pasaba ni una gota de aire. Lo intenté de todas las maneras, boca arriba, boca abajo, de un lado, del otro y hasta con los pies en el cabezal de la cama y la cabeza donde corresponde a los pies… pero no hubo forma. Cuando no era un sofoco era un zumbido. Cuando no era un zumbido era un sofoco. En total, 3 horas dando vueltas y completamente desvelado… hasta que me rendí y cambié la cama por el sofá, donde parecía que pasaba un poco más de corriente y fui infinitamente feliz.

Pasamos media mañana recuperando el sueño perdido por la noche. Estábamos de vacaciones, no teníamos prisas. Después de desayunar, cogimos las bicis y nos acercamos hasta Sant Francesc Xavier, la capital de la isla. Su centro destaca por la multitud de tiendas de orientación hippie, así como por la arquitectura típica de la zona, con todas las fachadas de blanco inmaculado.

Sant Francesc Xavier

Seguimos nuestra ruta en dirección a Es Pujols, el mayor núcleo turístico de la isla. Tomamos el camino no asfaltado de s’Estany Pudent, que recorre la orilla de esta laguna salubre que forma parte del Parc Natural de Ses Salines. Existe una rondalla popular sobre su formación según la cual la zona era una gran finca de tierra de cultivo, posesión de la familia más rica y poderosa de la isla, y la dura disputa entre dos hermanas, enemistadas por su herencia, originó un maleficio por el cual una gran ola del mar la anegó. Se dice que en los días de calma se pueden ver aún las ruinas de una casa en el interior de la laguna.

Estany Pudent

En Es Pujols nos dimos el primer baño del día. Como he dicho antes, es probablemente el mayor núcleo turístico de la isla, pero aún así no lo considero para nada masificado. Hay hoteles, discotecas, restaurantes,… pero ante todo predomina la calma, al menos de día. Los hoteles apenas superan las tres plantas y, aunque está claro que sería preferible que no estuvieran, su impacto paisajístico es relativamente bajo en comparación con los de otros populares destinos turísticos de sol y playa. Además, el mar en esta zona, azul y cristalino hasta el infinito, no tiene nada que envidiar al del resto del litoral de la isla.

Es Pujols

Es Pujols

Es Pujols

Después de refrescarnos en su playa, comimos una pizza en el mismo paseo marítimo y luego un helado casero tremendo en una heladería que no me acuerdo como se llamaba, situada en la esquina entre el paseo marítimo y la Avenida Miramar. ¡Es imprescindible tomar un helado allí al visitar la isla!

Por la tarde, nos dirigimos a la zona de Ses Illetes, uno de los lugares más idílicos de la isla, de gran belleza paisajística. Para quienes tengan la forma de la isla en mente, se encuentra en la punta que penetra en el mar hacia el norte, conocida como península de Es Trucadors. A medida que avanzas hacia el norte, la península se va estrechando cada vez más y más, y, entre varios montículos de rocas que hay que superar, se encuentran unas curiosas lenguas de arena que dan tanto a levante como a poniente. Así, uno puede elegir en qué orientación asentarse en función de la posición del sol, del viento del oleaje,… un auténtico lujo. Nadie puede quejarse de no encontrar una playa a su medida o necesidades en esta zona. Del agua mejor no hablo, no quiero ser pesado con el tema.

Ses Illetes

Ses Illetes

Ses Illetes

Ses Illetes

Ses Illetes

Ses Illetes

Llegamos hasta el final de la punta de Es Trucadors, donde nos dimos otro baño inolvidable con vistas al islote de s’Espalmador. El paso que separa la punta del islote se conoce con el nombre de Estret des Pas y tiene unos 50 metros de largo y unos 2 metros de profundidad. En días de marea baja y poco oleaje, es posible cruzarlo andando sin que el agua cubra completamente. Aún así, por precaución no se recomienda hacerlo, ya que también es una zona de paso de embarcaciones.

S’Estret des Pas

Valientes cruzando s’Estret des Pas

Antes de que anocheciera, tomamos un granizado en un chiringuito de la zona y, de vuelta a casa, pudimos presenciar el inicio de otra preciosa puesta de sol.

Ses Illetes

Ses Illetes

Recorrido del día en Google Maps.

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Formentera 2011 (I): Cala Saona – Cap de Barbaria

6.7.2011

Al ser de Mallorca, nunca había viajado a Formentera con el único objetivo de disfrutar de la playa. Además, pese haber estado dos veces antes, aún no había podido hacer un recorrido exhaustivo por la isla. Con este viaje, pude quitarme estas dos espinas.

Para movernos por la isla elegimos la bicicleta. Elección muy saludable y encantadora, aparentemente, pero que acabó condicionándonos buena parte del viaje, tal y como iré relatando a lo largo de las entradas. Para irse haciendo a la idea, y sin entrar en detalles técnicos sobre las bicicletas, decir que nos alojamos en unos apartamentos de la zona de Punta Rassa, cerca de Cala Saona… perfecto… pero lejos del resto del mundo… El último tramo hasta el apartamento, de unos 15 minutos, era un camino de tierra lleno de baches y zonas con arena, prácticamente intransitable en bicicleta. Las pasamos canutas cada vez que lo teníamos que recorrer.

Entre el avión, recoger los equipajes, llegar a Ibiza capital, coger el barco hacia Formentera, recoger las bicis, acercarnos hasta el apartamento, comer y llenar la nevera se nos fue toda la mañana y parte de la tarde. Así, el resto del día no quisimos estresarnos demasiado y nos estrenamos con una tarde de playa y relax en Cala Saona. Del apartamento hasta la cala, caminando por las rocas, había apenas 15 minutos, recorriendo unos acantilados preciosos, con ese azul del mar de Formentera tan especial presente en todo momento.

Punta Rassa

Cala Saona desde Punta Rassa

Cala Saona

Cala Saona es una de las calas más populares de la isla, pero pese a ello ha sabido protegerse del turismo más rancio. No se puede decir que sea una cala solitaria, más bien lo contrario… pero la gente que acude a ella va con la intención de relajarse y uno llega a sentir la paz entre la muchedumbre. Tres grandes atractivos la definen: el azul de sus aguas, totalmente cristalinas, los tradicionales embarcaderos de madera, aún en uso, y, al ser la única cala de la isla orientada hacia el oeste, la puesta de sol.

Cala Saona

Cala Saona

Cala Saona

Antes de volver al apartamento, nos dimos un caprichito en el hotel que hay a pie de playa: un granizado riquísimo y nada caro. Muy recomendable. Tanto que repetiríamos días después…

Volvimos al apartamento para recoger las bicis y, como aún quedaban 2 horas de luz, pusimos rumbo al Cap de Barbaria. Probablemente, se trata del lugar más mágico de toda la isla. La carretera hasta él me encanta, una sucesión de subidas y bajadas que penetran pinares, campos de cultivo, etc… muy relajante, incluso para ir en bicicleta. Incluso para nuestras bicicletas. Al inicio de la última bajada, ya divisando el faro, el paisaje cambia por completo: ni un árbol, ni una casa, sólo matorrales bajos, rocas, sargantanas y una carretera en zig-zag que conduce al faro. Una imagen aparentemente desoladora pero con un duende que te atrapa. De repente uno siente como si estuviera llegando al final de la tierra conocida. Esa última bajada, dejándose llevar sobre la bici sin pedalear, fue el momento más mágico del viaje, una auténtica gozada, la viva sensación de libertad. Justo lo que andábamos buscando.

Cap de Barbaria

Cap de Barbaria

Llegados al faro, contemplamos la más famosa puesta de sol de la isla y quizás del Mediterráneo (un poco de bombo no viene mal). Imprescindible visitar la cueva que hay en la zona. Su acceso puede parecer complicado, pero en realidad es muy sencillo, no hace falta ser especialmente alto, ágil o fuerte… resumámoslo en que yo fui capaz de entrar. Sólo hay que estar atento allí donde uno apoya el pie. La cueva conduce a una especie de balcón natural dentro del acantilado.

Cap de Barbaria

Cap de Barbaria

Y poco más para el primer día, el más corto de todos por toda la burocracia que acarreaba, pero con alguno de los momentos más bonitos del viaje.

En total, sumando el recorrido del puerto al apartamento y la ida y vuelta del apartamento al Cap de Barbaria, recorrimos 28 kilómetros en bicicleta. Una buena primera toma de contacto.

Recorrido del día en Google Maps.