Excursión: Circ de Colomers – Montgarri – Bosc del Gerdar

11, 12 y 13 de junio de 2011

La segunda escapada del año a la Vall d’Aran tuvo como móvil una excursión por Aigüestortes: el circuito de los lagos del circ de Colomers. Dicha excursión centrará esta entrada del blog, pero antes de entrar en detalles no quiero pasar por alto ciertas anécdotas que sucedieron mucho antes de llegar a la Vall d’Aran…

Salimos el sábado 11 al mediodía. Estaba especialmente atacado de los nervios por uno de los mayores fails de mi vida. Tenía un examen… qué digo un examen, tenía EL examen, para el cual llevaba preparándome días y días, estudiando mañana y noche y a ratos por las tardes en el trabajo. Todo parecía bajo control cuando salía de casa en dirección a la facultad, con una hora de antelación. ¿Una hora de antelación? Eso es lo que pensaba… Al salir a la calle consulté el aula a la que debía dirigirme una vez llegara a la facultad. Fue en ese momento cuando me di cuenta de que el examen empezaba una hora antes de lo que creía… es decir, el examen empezaba… ¡¡YA!!

Tuve un momento de dudas. Reconozco que lo primero en lo que pensé fue en volver a subir a casa. Total, se trataba de un examen de una hora de duración, de 5 preguntas de desarrollo en las que debía contestar unas 15 líneas, y yo estaba a media hora andando de la facultad. Coger el metro tampoco era una solución. Pero no podía volver a casa, no podía rendirme así, y menos tratándose de la asignatura más dura, la que tantos quebraderos de cabeza me había ocasionado durante los últimos meses.

La decisión que tomé fue, finalmente, ponerme a correr como un loco y en sandalias hasta la facultad. Llegué tarde, tardísimo, unos 25 minutos, pero por suerte me dejaron entrar, tras alegar una avería en mi coche y poner cara del gato con botas.

Parecía que lo peor ya había pasado… pero en realidad no había hecho más que empezar. Había sido tal el esfuerzo que había realizado corriendo y yo estaba tan desentrenado que, una vez en mi asiento y boli en mano, mi brazo empezó a temblar sin control cada vez que trataba de escribir. Si detenía mi mano, el temblor desaparecía. Si volvía a escribir, reaparecía. Así, con menos de 40 minutos para un examen de 60 y con un tembleque incontrolable, tuve que afrontar la situación. Mi letra empeoraba por momentos, inteligible… Todo ello no hizo más que ponerme más nervioso aún y cuando pensaba que la situación ya no podía empeorar, empezaron a caer gotarrones de sudor de mi frente… justo encima del examen. Eran las gotas de sudor del que lleva 10 años sin hacer deporte, de las que no hay manera de parar. Como no tenía kleenex a mano, lo único válido que encontré para secarme fue la hoja del borrador del examen.

Peor imposible…

… pero APROBÉ!!

Todo esto sólo fue el principio de un día de lo más surrealista. Más tarde me vi envuelto en un atasco… ocasionado por ciclistas en pelotas. Ya camino de Vielha, rebosé el depósito de gasolina del coche al repostar, con chorrazo incluido en mis zapatos. No era mi día, no. Pero llegamos sanos y salvos a Vielha, que es lo importante, y arrasé vilmente a Vero y Jose en el ping-pong del camping.

Tra-la-lá

El día 12 fue el día de la excursión. En general, se tiene que aparcar el coche en los Baños de Tredós, hasta los que se accede por una pista asfaltada que sale de Salardú, y a partir de ahí recorrer andando una pista de tierra durante una media hora, aproximadamente, hasta un desvío indicado hacia el Refugi de Colomers, pero como aún no habían entrado en vigor las restricciones de tráfico de la época estival pudimos aparcar el coche mucho más arriba.

El primer lugar destacable de la excursión es el Lac Major de Colomers, en cuya orilla está situado el Refugi de Colomers.

Lac Major de Colomers

Lac Major de Colomers, con el refugio en la orilla de la derecha

Lac Major de Colomers

Al llegar al lago, a Vero le dio un fuerte mareo y por poco no tuvimos que cancelar la excursión, pero por suerte se repuso pronto y pudimos continuar. A partir del Refugi de Colomers, el camino sigue la orilla del lago hasta que empieza a ganar altura. Un poco más tarde, uno tiene que decidir si quiere realizar el circuito corto, de unas 3 horas, o el largo, de unas 6. Nosotros optamos por el largo.

A medida que se va ganando altura, el paisaje se hace más abrupto y la sensación de soledad aumenta. El camino no dejaba de ascender en apenas ningún momento pero no era especialmente duro. Nos sorprendió encontrar nieve… tanto que cuando cruzamos los primeros neveros no podíamos evitar retroceder 15 años y lanzarnos bolas. No fuera que no volviésemos a ver nieve a lo largo de la excursión…

Subida al Circ de Colomers

Cerca del Lac deth Port de Colomers nos costó encontrar el sendero correcto. Llevábamos ya 3 horas caminando y aún no habíamos llegado a la mitad de nuestro recorrido.  El paisaje, a esas alturas, ya era de los que por sí solos justifican el esfuerzo realizado.

Circ de Colomers

Echando la vista atrás en el camino

Subida al Circ de Colomers

La montaña es para mí como las películas. Me gusta recorrerla sin saber en concreto lo que me encontraré a lo largo del camino. Así, el factor sorpresa hace que la sensación al llegar al zenit del recorrido sea mucho más épica y enriquecedora. Con la incertidumbre de no saber qué encontraríamos en el punto más alto de la ruta, llegamos a l’Estany Gelat. Se me pone la piel de gallina cada vez que recuerdo lo que sentí en ese momento. El ser humano, por naturaleza, es dado a exagerar, pero puedo asegurar sin rubor alguno que ese paisaje es uno de los más bonitos que he visto en mi vida, hasta tal punto de hacerme sentir eufórico, reconciliado con la vida. Hay paisajes bonitos en muchos lugares del mundo, pero la sensación de recompensa que se siente al encontrarse uno así tras un largo esfuerzo no tiene precio.

Estany Gelat

Estany Gelat

Estany Gelat

Los reyes del mambo en el Estany Gelat

La llegada al Estany Gelat marcó un punto de inflexión en el día. Hasta entonces la excursión nos estaba gustando, pero sin alcanzar un punto memorable. Este punto álgido fue l’Estany Gelat, que abrió la caja de Pandora. A partir de él el resto del camino fue inolvidable.

Iniciamos el descenso y nos encontramos con un aparente revés. En la subida habíamos atravesado ya multitud de neveros, que más allá de algún conato de resbalón no ofrecían mayores dificultades. La primera bajada, sin embargo, era una auténtica rampa de nieve muy larga, muy empinada y muy peligrosa. El más mínimo descuido podía ocasionarnos una caída, y ni siquiera extremando las precauciones podíamos estar tranquilos, ya que bajo el manto de nieve se escondían huecos vacíos que eran como trampas.

Parecía que íbamos a pasar un rato de nervios, pero la verdad es que en el fondo fue uno de los tramos más divertidos de la excursión. Podemos dar gracias de no haber hecho la ruta en el sentido inverso, ya que si nos llega a tocar subir toda esa pendiente nevada aún estaríamos camino del Estany Gelat.

Bajada extrema

Bajada extrema

Llegamos al Lac de Pòdo y metimos la pata hasta el fondo… del lago. El agua estaba tan fría que el baño fue entre doloroso y placentero, después de haber castigado nuestros pies durante tantas horas, pero nos resultó totalmente reconfortante, como si nos hubiéramos comprado unos pies nuevos.

Lac Pòdo

Lac Pòdo

El tiempo se estropeó y empezó a lloviznar, pero daba la sensación de que en cualquier momento podía empezar una tormenta que no habría molado ni un pelo. Por suerte, todo quedó en unos quince minutos de llovizna, sin más.

Lac Pòdo. Tras él, la pendiente nevada que acabábamos de descender

Lac Obago

Pasamos por la orilla del Lac Obago, a partir del que empezamos a cantar canciones de Álex Ubago a modo de autotortura, y del Lac Long y sin darnos cuenta ya estábamos de nuevo en el Lac Major de Colomers, completando el recorrido circular. Como suele suceder, la segunda parte de la excursión nos había parecido más rápida que la primera, y en este caso creo que paisajísticamente fue también mucho mejor.

Quedaban aún muchas horas de luz, así que decidimos hacer otro recorrido, en este caso en coche, hasta Montgarri, un pueblo semiabandonado del que destaca principalmente su santuario. Como en tantos otros pueblos del Pirineo, las duras condiciones de vida precipitaron su abandono y en 2005 tan sólo tenía censados 3 habitantes. El Sr. Wiki Pedia lo considera el pueblo más frío y con mayor presencia de nieve de España, dada su altitud (1640 metros), su latitud y su orientación norte, con una media de -4ºC en el mes de enero.

Montgarri

Montgarri

Para acceder a Montgarri, hay que dirigirse hasta el Pla de Beret. Ahí empieza una pista no asfaltada que antiguamente era la única vía de comunicación entre la Vall d’Aran y el Pallars Sobirà, antes de la apertura del Port de la Bonaigua. Tras un recorrido de unos 10 km, se encuentra un desvío para acceder al pueblecito. La pista no está en mal estado, pero alguna de sus pendientes ocasionó ciertos apuros al Seat Ibiza. Nos quedamos con ganas de seguir el camino hasta Esterri d’Àneu, pero al igual que la ruta de los contrabandista de Tor, queda pendiente de cara al futuro, cuando nos podamos permitir el lujo de alquilar un 4×4. Los paisajes de este lugar nos encantaron, hasta tal punto que nos provocaron una cierta frustración por no disponer de tiempo para hacer alguna excursión.

Sin tiempo para más, volvimos al camping y nos dimos un festín de carnaza en el bungalow.

El día 13 tocaba volver hacia Barcelona. Los retornos cada vez me resultan más engorrosos. Muchas ganas de quedarme, escasas de volver… Como no teníamos horario, decidimos hacer un paseo por el bosc del Gerdar, uno de los abetales más extensos y mejor conservados de la península, situado cerca del Port de la Bonaigua, entre la Vall d’Aran y el Pallars Sobirà.

La mala suerte se cebó con nosotros y nada más aparcar el coche empezó a lloviznar y tronar. Como el día anterior, teníamos la sensación de que se avecinaba una tormenta inminente, pero decidimos adentrarnos un rato por el bosque. Poco después de que yo asegurara que no había peligro, ya que sólo se trataba de una nube pasajera, empezó a tronar con más fuerza y al rato nos encontrábamos bajo un tormentón de rayos, truenos y granizo. Retrocedimos corriendo y en apenas 10 minutos todo lo que habíamos caminado durante media hora. Llegamos chorreando al coche y pusimos pies en polvorosa. Una lástima, porque el bosque nos estaba encantando.

Bosc del Gerdar

Utilizar en caso de tormenta eléctrica apocalíptica

La tormenta ocasionada por la “nube pasajera” duró cerca de hora y media.

Sin quererlo, ya estábamos camino de Barcelona. Paramos a comer al lado del Pantano de Tremp y más tarde hicimos dos paradas más. Una, para refrescarnos en el Segre (sólo Jose se bañó completamente). La otra, para ver un montículo bautizado como el Merengue, lugar estratégico durante la Guerra Civil, para mí de escaso interés y situado justo al lado de una pocilga bastante apestosa.

Foto de José Noguera

Al divisar el maravilloso skyline de Martorell, supimos que otra bella aventura había llegado a su fin.

Anuncios

4 pensamientos en “Excursión: Circ de Colomers – Montgarri – Bosc del Gerdar

  1. Pingback: Carros de Foc (II): Saboredo – Colomèrs – Restanca | … And the Land is Ours

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s