Escapada Vall d’Aran (III): Llac de Sant Maurici – Tor

21.4.2011

Día del retorno. Decidimos volver con calma, poco a poco, improvisando las visitas que a continuación detallaré, ya que había previsión de lluvia y no podíamos planificar nada en concreto.

Antes de abandonar la Vall d’Aran, queríamos hacer otra excursión en coche hasta el Santuari de Montgarri, pero no pudo ser ya que la pista estaba inhabilitada por la nieve. Al menos pudimos ver el Pla de Beret, pero a mí no me entusiasmó especialmente por culpa de las pistas de sky. No me parece del todo mal que existan, pero si no hay nieve no hay, y mantenerla o crearla de forma artificial da lugar a paisajes muy ridículos cuando empieza el deshielo, con toda una montaña pelada y de repente un tobogán de nieve lleno de esquiadores.

Abandonamos la Vall d’Aran a través del Port de la Bonaigua, uno de los más míticos del Pirineo y que durante mucho tiempo, hasta la apertura del Túnel de Vielha, fue la única vía de entrada al valle desde España.

Nos dirigimos hacia Espot, desde donde parte un servicio de 4×4 para llegar hasta el Llac de Sant Maurici. El tiempo se había aguantado hasta ese momento, pero justo cuando empezamos a ascender hacia el lago empezó a lloviznar. Por suerte, no pasó de eso y pudimos hacer una breve excursión por la orilla del lago hasta la Cascada de Ratera.

El entorno del Llac de Sant Maurici conforma uno de los paisajes más característicos de Aigüestortes, con numerosos picos de 3000 metros rodeando sus orillas, entre los cuales destacan Els Encantats.

Llac de Sant Maurici

Llac de Sant Maurici

Llac de Sant Maurici

El camino hasta la Cascada de Ratera fue bastante sencillo, apto para niños, abuelos e incluso perros, y de sólo media hora de duración. Esta accesibilidad la convierte en una de las cascadas más populares de Aigüestortes. Sólo la lluvia puso algo de dificultades en algunos tramos.

Cascada de Ratera

Tras abandonar Aigüestortes, improvisamos una visita por Vall Ferrera. A través de una pista algo extrema estuvimos a punto de llegar hasta Andorra, pero por precaución decidimos parar en el pequeño pueblo de Tor. Un Seat Ibiza no es un 4×4.

Tor es el pueblo más alto del Pirineo catalán, situado a 1790 metros de altura. Semiabandonado y de aspecto fantasmagórico, tiene sólo 13 casas, de las cuales únicamente 8 son habitables. Ni el agua, ni la luz ni el teléfono han llegado a Tor. En invierno el acceso al pueblo es prácticamente imposible, motivo por el cual queda deshabitado.

Tor

Tor

Tor

Tor

Tor

Al estar situado en un lugar recóndito entre España y Andorra, Tor tiene una larga historia como paso fronterizo de contrabando y, de hecho, el camino que une España y Andorra a través de Tor se conoce como la Ruta del Contrabandista. Me entraron unas ganas increíbles de recorrerla, pero en esta ocasión no podía ser.

Más recientemente, una historia negra de envidia, ambición y codicia hizo popular a Tor por una serie de asesinatos por la propiedad de su montaña, una de las fincas privadas más grandes de los Pirineos, compartida entre dos familias de caciques, los Sansa y los Palanca, enemistados por la propiedad única de la misma, con un proyecto de explotación turística del lugar como telón de fondo. En total, tres fueron los crímenes que se produjeron entre 1980 y 1995. Los dos primeros, en 1980, tuvieron como víctimas a dos leñadores guardaespaldas del cacique de los Palanca. En 1995, un juez otorgó la propiedad única al cacique de los Sansa. Tan sólo 5 meses después de esta resolución, apareció brutalmente asesinado en su casa de Tor. Hoy en día, el caso sigue sin resolver y la montaña de Tor continúa siendo tan virgen como hace 100 años.

Recomiendo este documental que explica mejor todos estos sucesos.


Como resumen, me quedo con la frase final del abogado del cacique de los Sansa

A veces pienso que la más desbordada imaginación de un guionista de televisión, haciendo un argumento rebuscado, tramado, trágico y complicado, no hubiera superado ni superaría lo que desgraciadamente en la vida real estamos viendo en Tor y están viviendo en Tor.

Después de Tor, llegó la hora de volver y el día dio poco más de sí. Comimos en un merendero del Port del Cantó, con vistas a la Serra del Cadí.

Port del Cantó

El resto de camino hasta Barcelona transcurrió con normalidad y sin más paradas. Cierro la entrada con una foto del gran damnificado del viaje.

Recorrido del día en Google Maps.

Escapada Vall d’Aran (II): Bagnères de Luchon – Vallée du Lys – Val de Toran – Artiga de Lin – Vall de Varrados

20.4.2011

Éste fue el día fuerte de la escapada, el único en el que disponíamos de toda la jornada para visitar el valle.

Queríamos comprar pan, porque teníamos la intención de comer un bocata en la montaña, y qué mejor lugar para comprarlo que Francia. Así pues, lo primero que hicimos de buena mañana fue coger el coche y cruzar de España a Francia por el Portillón, hasta llegar a Bagnères de Luchon. Vivir en la Vall d’Aran tiene que ser una pasada en este sentido. ¿Que algún día quieres comprar pan bueno, desayunar un crepe o un croissant sabroso? Pues en menos de media hora te plantas en Francia y deseo concedido.

Si la Vall d’Aran fue el destino del primer viaje de mi vida, Bagnères de Luchon fue mi primera experiencia fuera de España. Lo recordaba como un pueblo muy bonito y elegante, con mucha clase, y la verdad es que 19 años después puedo asegurar que mis recuerdos eran fieles a la realidad. Pasamos aproximadamente una hora y media, el tiempo necesario para comprar una barra de pan, comer un crepe de chocolate y visitar el pueblo.

Bagnères de Luchon

Bagnères de Luchon

Crepe

Bagnères de Luchon

Bagnères de Luchon

Bagnères de Luchon

Bagnères de Luchon

Bagnères de Luchon

Antes de regresar a España, visitamos la Vallée du Lys. Este valle me dejó una sensación agridulce. Por una parte, hay que reconocer que el paisaje era increíble, lleno de contrastes. Por otra, existe una central hidroeléctrica que rompe bastante el encanto del lugar.

Vallée du Lys

Hicimos una breve excursión a pie para ver un salto de agua que estaba indicado. Absolut fail… porque el salto de agua era esto:

Vallée du Lys

Por suerte, el camino hasta ese chorro me pareció precioso y cerca había otra cascada, ésta de verdad, llamada Cascade d’Enfer, Cascada del Infierno. Nombre prometedor, ¿verdad? En ese momento me encantó, pero meses después no me parece para tanto. Esa misma tarde vimos varias mucho mejores.

Cascade d’Enfer

Vallée du Lys

Volvimos a España nuevamente por el Portillón. Antes de comer, hicimos otra excursión en coche por la Vall de Toran. Condujimos hasta el máximo donde el coche podía llegar y luego de vuelta visitamos Sant Joan de Toran, un pueblo muy diminuto y semiabandonado, de tan sólo 4 habitantes. Su proximidad con Francia, a menos de 1 kilómetro, facilitó el éxodo de sus habitantes tras la Guerra Civil. Décadas después, sus casas se restauraron como segundas residencias. Desde este pueblo, pudimos contemplar una muy buena panorámica de toda la Vall de Toran.

Vall de Toran

Sant Joan de Toran

Sant Joan de Toran

Finalmente, visitamos el pueblo de Canejan, situado en una ladera justo al principio de la Vall de Toran, en su unión con la Vall d’Aran.

Canejan

Canejan

El hambre ya empezaba a ser considerable, así que buscamos en el mapa un lugar que pudiera ser bonito para comer y el elegido fue la pradera de Artiga de Lin. Una vez ahí, el día se estropeó bastante y empezó a hacer un frío casi siberiano, así que tuvimos que comer a toda prisa para no morir en el intento. La pradera nos dejó varios de los paisajes más bonitos que recuerdo de la escapada.

Artiga de Lin

Artiga de Lin

Artiga de Lin

Artiga de Lin

A medio camino entre la Vall d’Aran y Artiga de Lin se encuentra Eths Uelhs deth Jueu (Los ojos del judío), una cascada espectacular asociada a un curioso fenómeno de la naturaleza. Sus aguas provienen del glaciar del Aneto y bajan por el Valle de Benasque, en el Pirineo Aragonés, hasta desaparecer en el Forau d’Aigualluts. Tras 4 km de recorrido subterráneo, reaparecen en Artiga de Lin, al otro lado de la montaña, en un valle y una vertiente diferentes. Da la casualidad que hace 3 años tuve la oportunidad de ver el Forau d’Aigualluts, durante una excursión cerca de Benasque.

Eths Uelhs deth Jueu

Eths Uelhs deth Jueu

Tras Artiga de Lin, fuimos hacia el pueblo de Vilamós, considerado un mirador del Aneto desde la Vall d’Aran. No nos quedó nada claro qué pico era el Aneto, pero ahí queda eso.

Vilamós

Vilamós

Quedaban ya pocas horas de luz, las justas para hacer una última visita a la Vall de Varrados. Este valle, junto a Artiga de Lin, supuso otro de los momentos cumbre de la escapada. En él vimos el Sauth deth Pish, quizás la cascada más bonita de todo el día, cuya belleza y espectacularidad es casi imposible captar mediante una foto, ya que se ve perfectamente el recorrido del agua desde su inicio en lo más alto de la montaña, descendiendo por distintos riachuelos hasta llegar a este salto de 35 metros de altura.

Sauth deth Pish

Sauth deth Pish

Vall de Varrados

Vall de Varrados

La falta de luz impidió que pudiéramos hacer otra excursión, pero volvimos al aparthotel con la sensación de haber vivido un día muy completo y bien aprovechado.

Recorrido del día en Google Maps.

Escapada Vall d’Aran (I): Vall de Boí

19.4.2011

Llevaba dieciséis años sin ir a la Vall d’Aran y en apenas dos meses fui dos veces. Esta entrada trata de la primera de ellas, junto a Vero, en Semana Santa. La verdad es que no teníamos la intención de hacer ninguna escapada por esas fechas, pero un día navegando vimos un ofertón (aparthotel al 50%) y no dudamos ni un instante.

Mi primera salida de Mallorca fue precisamente para ir a la Vall d’Aran, el año 92, motivo por el cual le tengo bastante cariño. El recorrido de esta escapada fue casi idéntico al de ese primer viaje de mi vida. Años después volví con el cole, de viaje de estudios, pero no fue tan especial como esa primera salida, en la que todo lo que veía, por novedoso, me emocionaba: un río, aunque fuera el Llobregat, un túnel en la carretera, la nieve,… Aunque bien pensado no creo que la emoción fuera por la novedad, hoy en día aún me entusiasmo al ver ríos y nieve (túneles ya no, he madurado… y el Llobregat tampoco).

El primer día disponíamos de poco tiempo para hacer visitas, al ser el día de salida de Barcelona. Aprovechamos el camino para acercarnos a la Vall de Boí, ya que venía de paso, e ir a Taüll a ver la iglesia de Sant Climent, la iglesia románica más emblemática de los Pirineos, construída el año 1123 y declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Sant Climent de Taüll

Taüll

Taüll

Taüll

Fuimos a comer junto a la Presa de Cavallers, en el Parc Nacional d’Aigüestortes i Sant Maurici, con vistas de todo el valle. Todo lo que esperábamos de la escapada lo teníamos en ese lugar. Si lo que buscábamos era evadirnos, ahí teníamos el escenario perfecto para conseguirlo.

Presa de Cavallers

Presa de Cavallers

Parc Nacional d’Aigüestortes i Sant Maurici

Antes de dirigirnos a Vielha, hicimos una breve excursión por la ribera del río Sant Nicolau. Me supo a poco porque por culpa de la hora no pudimos caminar más de media hora, pero el tramo que recorrimos me encantó, muy prometedor.

Parc Nacional d’Aigüestortes i Sant Maurici

Parc Nacional d’Aigüestortes i Sant Maurici

El resto del día lo gastamos en llegar a Vielha, hacer el check-in en nuestro palacete y pasear un rato por el pueblo.

Recorrido del día en Google Maps.