París 2010 (II)

31.10.2010

Salí del hostal muy temprano. Esa noche se había cambiado la hora y el día perdería una hora de luz, así que tenía que aprovecharlo bien antes de que oscureciera. Mi cama no es que fuera la más confortable del mundo precisamente, pero de tan cansado que estaba había dormido como un bebé.

Mi primer destino fue el mismo con el que había concluido el día anterior: la Opera Garnier. De ella, bajé hacia la curiosa boca de lo metro de Palais-Royal y de allí entré en los jardines del mismo nombre. Como jardines no son preciosos, pero su situación en medio de una manzana de edificios con arcadas me parece muy original.

Opéra Garnier

Metro Palais-Royal

Metro Palais-Royal

Palais-Royal

Palais-Royal

Continué por el barrio de la bolsa de comercio hasta llegar a la iglesia de Saint-Eustache, una de mis preferidas, tan grande que podría pasar como catedral. Aprovechando su cercanía, paseé por los mercadillos de rue Montmartre y rue Montorgueil y fui a ver la Tour Jean-sans-Peur (Torre de Juan sin miedo). Me sentía como si hubiera retrocedido 6 años en el tiempo, cuando me perdía entre la muchedumbre de ese barrio en busca de distracción.

Saint-Eustache

Saint-Eustache

Rue Montmartre

Me estaba tomando el día con calma, pero al mismo tiempo estaba cundiendo al máximo. Antes de comer, pasé por el Centre Pompidou, la Fontaine des Innocents, el ayuntamiento, la Tour Saint-Jacques, que había estado en obras durante todo el periodo de mi beca, y paseé a orillas del Sena hasta el Pont des Arts.

Fontaine des Innocents

Centre Pompidou

Centre Pompidou

Centre Pompidou

Fontaine Stravinsky

Le Défenseur du temps

Tour Saint-Jacques

Sena

Sena

La Samaritaine

Comí un kebab griego en el barrio latino, otro de mis fetiches durante mi beca. Probé los kebabs por primera vez en París y al volver a España no he encontrado unos tan ricos como aquellos.

Después de comer, me acerqué hacia el barrio del Panthéon y la rue Mouffetard, una de las más encantadoras de la ciudad, con su popular mercado.

Panthéon

Panthéon

No me había propuesto un gran recorrido para la tarde, así que me lo estaba tomando con calma, improvisando cada uno de mis pasos. Así, llegué al Jardin du Luxembourg, donde pasé buena parte de la tarde descansando en un asiento, como solía hacer, leyendo un libro y haciendo fotos de todo lo significante e insignificante que veían mis ojos… En París es fácil encontrar cualquier excusa para apretar el disparador indiscriminadamente.

Jardin du Luxembourg

Jardin du Luxembourg

Jardin du Luxembourg

Jardin du Luxembourg

Jardin du Luxembourg

Me encantaba ver a los jugadores de ajedrez todo concentrados en sus partidas. Me entretenía mucho, podía pasarme largos ratos viéndolos jugar, y eso que a mí el ajedrez ni fu ni fa (es lo que tiene ser especialista en perder partidas en 3-4 movimientos).

Jardin du Luxembourg

Jardin du Luxembourg

Salí de los jardines en dirección al barrio del existencialismo y las cafeterías: Saint-Germain-des-Prés. Guardo mucho cariño a ese barrio ya que cuando necesitaba tranquilidad sin alejarme del centro me dirigía a él, a refugiarme en sus calles tan concurridas como tranquilas, aunque sea una paradoja. Tras él, fui al Quartier Latin, el Barrio Latino, que ese sí que no tiene nada de tranquilo… pero bendito bullicio. Me encanta la vida de ese barrio, puede que sea el menos parisino de la ciudad, por decirlo de alguna manera, pero aún así tiene clase y estilo.

Saint-Germain-des-Prés

Les Deux Magots

Quartier Latin

Quartier Latin

Empezaba a estar reventado y por culpa del cambio de hora era muy temprano aún. Aunque no tenía la intención de visitar Notre Dame ese día, acabé recurriendo a ella para descansar. Llegué a quedarme dormido durante unos minutos, sentado en uno de sus bancos, con música de órgano de fondo. Después, para seguir matando el tiempo antes de cenar, porque ya había cumplido con mi plan de ruta del día, fui a tomar una birra en un pub no especialmente caro y ahí fui donde empecé a redactar parte de estas entradas sobre París y otras cosas sobre la vida misma. Soledad, cerveza, boli y papel… en estos casos la inspiración acaba viniendo sí o sí.

Notre Dame

Notre Dame

Notre Dame

Notre Dame

Cené un crepe de jamón y queso acojonante y antes de ir al hostal aproveché para visitar de noche el Quartier Latin, Notre Dame y el ayuntamiento.

Notre Dame

Notre Dame