Escocia 2010 (III): Skye

3.09.2010

El tercer día del viaje era al que tenía más ganas. Una jornada completa en Skye, una isla de leyenda, esencia pura de las Highlands.

Por la mañana recorrimos en coche la península de Trotternish, al norte de la isla. Desde la primera parada la isla nos cautivó con sus impresionantes paisajes, que incluían campiña, mar y montaña, todo en uno. Playas de rocas largas y solitarias. Prados verdes de extensiones infinitas. Carreteras estrechas de curvas en constante sube y baja. Tenía la misma sensación que en Glen Etive, técnicamente estábamos al nivel del mar pero mi sensación era la de estar en alta montaña. Playas de alta montaña a 0 metros, es difícil de explicar. El silencio y la agradable soledad que se siente en ellas quizás sea lo que más contribuya a esa paradójica sensación.

Skye

Skye

Skye

Los lugares más destacados en los que paramos fueron el Duntlum Castle, la cascada Kilt Rock y sobre todo Old Man Storr.

Duntlum Castle

Kilt Rock Fall

Skye

WTFono

La parada de Old Man Storr merece un párrafo aparte. Una sierra de montañas puntiagudas y monolitos de 50 metros de altura en perfecto equilibrio, a la que se puede llegar a pie en menos de 45 minutos. Fue la primera excursión a pie del viaje. El tiempo no acompañaba, y no por frío y lluvia, sino por el intenso calor que hacía, que endureció el camino más de la cuenta. En la cima, me dio ganas de perderme entre los monolitos, pero como nuestro plan del día era muy completo tuvimos que descartar esa idea si queríamos ver el resto de la isla, y quedaba mucho por ver.

Old Man Storr

Old Man Storr

Old Man Storr

Old Man Storr

Old Man Storr

Old Man Storr

Old Man Storr

Sendero a Old Man Storr

Tras terminar la ruta circular por la península Trotternish, aprovechamos que pasamos de nuevo por Portree para comer y descansar un poco en el hostal. Por la tarde nos tocaba ver la cordillera de las Cuillins, la costa oeste de la isla, el Dunvegan Castle y el Nest Point, el cabo más occidental de la isla.

Empezamos la tarde recogiendo a unos autoestopistas que querían salir de la isla. Sólo pudimos acompañarles unos 10 kilómetros porque nosotros nos teníamos que desviar, pero bien majos y agradecidos que eran. Lo raro es que eran suizos… deben ser los únicos suizos perroflautas y sin BMW.

Nos acercamos hasta Glenbrittle, desde donde iniciamos las dos excursiones a pie de la tarde. La primera de ellas fue un poco fail, un simple acercamiento a las Cuillins del que poco se puede destacar. Bueno, sí, que las vistas eran acojonantes… pero así sucede en cualquier punto de la isla sin necesidad de caminar.

Cuillins

La segunda excursión sí que fue memorable. Nos acercamos a las Fairy Pools, unas piscinas naturales formadas a lo largo del curso de un río. En el fondo tampoco fue nada del otro mundo respecto a lo que ya habíamos visto, pero las cascadas que nos fuimos encontrando nos encantaron, además del run-run constante del agua que nos relajó durante el camino y las impresionantes vistas de las Cuillins, mucho mejores que las de la primera excursión.

Fairy Pools

Fairy Pools

Fairy Pools

Lo único malo de la excursión a las Fairy Pools fue el ataque de destrucción masiva de centenares de mosquitos que nos persiguieron todo el rato, volando por encima de nuestras cabezas. Sus picaduras me picaron a rabiar durante más de 15 días.

Volvimos a la carretera siguiendo la costa oeste de la isla hacia el norte, rumbo a Dunvegan. Durante ese tramo vimos algunos de los paisajes más preciosos del viaje, en un momento en que la luz del día realzaba todas las cualidades de los mismos.

Skye

Ya en Dunvegan, teníamos la intención de visitar su famoso castillo, pero al llegar ya estaba cerrado y tampoco era posible verlo desde fuera del recinto por culpa de un bosque que lo ocultaba. Apenas hay bosques en la isla… excepto para el negocio. Qué hábiles estos escoceses!

Cerca de Dunvegan está Claigan, donde hay una playa de coral que nos había recomendado un mallorquín que se hospedaba en nuestro mismo hostal. Hacia ella nos dirigimos. Ahí nos encontramos unas españolas que me reconocieron por haber compartido vuelo… yo, sinceramente, como si no las hubiera visto nunca. Estuvimos hablando un rato y nos comentaron que el coral no se podía ver al haber marea alta, pero igualmente nos acercamos a la playa… al menos hasta donde las vacas nos permitieron, porque nos encontramos con una manada en medio del camino haciéndonos el pasillo de honor de espaldas… imagino que para darnos una coz al pasar. Así pues, Beach Fail, aunque lo poco que vimos de ella me gustó mucho, incluso sin coral.

Claigan

Muuu

Claigan

Volviendo a Dunvegan, volvimos a parar porque vimos una pequeña península desde la que se podía ver el castillo. En el fondo no es nada del otro mundo, al menos en el contexto de este viaje. Supongo que su encanto debe consistir en visitarlo por dentro.

Dunvegan Castle

Dunvegan

Íbamos muy mal de tiempo y nos encontramos con un triproblema. El sol empezaba a ponerse y nosotros queríamos ver su puesta desde el Neist Point, que estaba a más de 10 millas y encima no encontrábamos la carretera… Ni estaba indicado ni nuestro mapa quedaba muy claro, así que al final nos la jugamos por intuición… tomando a toda velocidad todas las carreteras que conducían hacia el oeste… y así llegamos hasta él. No pudimos ver la puesta de sol, pero aún había un poco de luz. Los acantilados que hay en esa zona de la isla me impresionaron y me dio un poco de pena no haber llegado con más tiempo, pero así tendré una excusa más para volver a Skye, por si aún no tenía suficientes.

Neist Point

Ya eran las 21h pasadas y nos encontrábamos a más de una hora de Portree, así que iniciamos la vuelta al hostal. Como al llegar estaban todos los supermercados y restaurantes cerrados, cenamos con las sobras del embutido del mediodía, un poco de pan con aceite y unas tostadas con mantequilla… Cena de pobres, pero que supo a gloria después del día más completo del viaje.

Con los años seguramente me fallará la memoria, pero este día lo seguiré recordando con todo lujo de detalles.

Skye

Recorrido del día en Google Maps.

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5 pensamientos en “Escocia 2010 (III): Skye

  1. Ah, las famosas “midges”… los mosquitos que te comen en el verano escocés! La próxima vez que vayais a Skye no os podéis perder el Fairy Glen 😉

      • de nada! siempre es un placer descubrir bloggers amantes de Escocia 😉

      • Llevo dos años seguidos yendo y aún me faltan muchos sitios por descubrir. Skye sigue siendo a día de hoy uno de los lugares más mágicos que he pisado. Parece mentira que un país tan pequeño pueda ser tan bonito.

      • Es una maravilla… yo tengo pendientes las Shetland y las Orkney… a ver si este verano y, si no, el siguiente! 😉

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